Lunes 19 de Noviembre de 2018 - 12:01 AM

Lo que viene

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

El territorio nuestro, desde su fundación, ha sido incontrolable. Desde los tiempos de los encomenderos y de los virreyes perdidos en estas lejanías hasta hoy. Este país ha sido inmanejable y por ser inmanejable ha nacido la violencia, el narcotráfico y la guerrilla. Desde la Guajira hasta el extremo de nuestro país en el sur ha sido difícil sentir la patria de la que habla nuestro himno, cuya letra la hizo un dictador que acomodó a su manera la Constitución de 1986, el “Regenerador” Núñez.

Y hasta presidentes como Duque, que llegan a imponer reformas que atacan al ciudadano de a pie siguiendo directrices de las grandes multinacionales y los bancos, es aún más difícil sentir esta patria. Como dijo el Alcalde Bucaramanga: “Van a ponerle IVA al hambre”. Un presidente que viajó a Brasil como acompañante de un candidato presidencial, Zuluaga, patrocinado por Odebrecht, no genera confianza. Un presidente que sabe que el país nada en corrupción y no hace nada, un presidente que defiende a un fiscal indefendible, definitivamente no es viable. No se necesita ser mago para adivinar su destino del fiscal, por ser lame suelas y tolerante con dobles morales.

La patria nuestra sigue en crisis y no nos sentimos identificados con su historia porque ha sido maltratadora con los marginados, llena de desamor y llena, crueldad e indiferencia.

Esa no es la Colombia que nos merecemos, esa que nada en violencia y en corrupción y desprecia a sus estudiantes.

Duque quemó las naves de su prestigio en 100 días porque se hizo evidente que no es autónomo y que no tiene al país ni a su gente ni en la cabeza, ni en el corazón. Cuando habla no dice nada sustancial. Permitió que Macías insultara al país. Lo sigue permitiendo.

Así pues, parece ser que este territorio llamado Colombia seguirá sin control e incubará nuevas violencias relacionadas con el narcotráfico, la pobreza, la falta de educación y de vida digna.

Nota:

¿Qué hace la sociedad de Bucaramanga que mantiene un silencio preocupante y sigue impávida sin reclamar al Concejo la aprobación del plan de pavimentación de sus calles? Nadie dice nada. Los gremios silenciosos. El Concejo tampoco propone algo para salvar la ciudad, en su empecinamiento y terquedad.

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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