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Lunes 27 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

El doctor de la ternura

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Luis Carlos Restrepo terminó huyendo, buscando asilo, cuando invocaba siempre la defensa de la legalidad (la suya, lo sabemos ahora), de las instituciones y la del gobierno (a su medida) convenciendo al país de su papel cuando negociaba con los paramilitares que querían entrar a esa supuesta "legalidad" que él, ahora, tira por la borda con una facilidad que no solamente asombra, sino que confirma que a esa "legalidad" no le apostaba nadie. Todo era conveniencia. Ese mundo del que hablaba no estaba atado a la realidad del país y a sus leyes, ese mundo no era el mejor. Su esquizofrenia consistía en que su discurso no era sino una gran mentira. Ahora este señor grita desde la penumbra de su escondite, bota fuego reclamando un trono por su papel de servidor de la patria (su patria) un sitial en la historia por su gran papel en la "paz" en este país de mentiras. Hasta sus libros son mentiras, pura carreta para iniciados en esa religión. Los míos, los que traté de leer y guardé hace rato, están en la basura. Tenerlos es dañoso para cualquier ambiente. Si ese era su discurso ¿cómo serán los demás? En él puede uno estudiar las grandezas, las debilidades y las bellezas y sobre todo las mezquindades de la especie colombiana. Reclama un nuevo Estado, un nuevo gobierno, pide el apoyo de todas las huestes uribistas para la toma del poder definitivo y total, con el fin de imponer al mesías, al señor de los "anillos", al señor Uribe para que retorne al poder y así, salvar al país o la patria a la manera de ellos. Invoca como psiquiatra nuestras pasiones, esas que están en el sistema límbico, el que maneja nuestras emociones y que ha sobrevivido con el desarrollo de la especie por allá, en lo más recóndito del hipocampo o del mesencéfalo. A todos ellos invoca para "refundar la patria" perdida por ellos mismos. Así es la vida. Se declara perseguido político para no responder a los jueces o al juez que, cumpliendo con la ley, decide juzgarlo ante las acusaciones de la fiscalía; nuestro héroe de antaño sale huyendo, reclamando garantías y su lenguaje se torna "pseudorevolucionario" para la toma del poder por las buenas o por las malas y usando la estrategia de las Farc, acude a todas las formas de lucha. Quiere entronar por los siglos de los siglos al mesías que todos sabemos quién es.

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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