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Lunes 05 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

La Bucaramanga de nuestros sueños

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Aquí nacimos y aquí posiblemente moriremos, en esta ciudad que sigue siendo bella, que sigue a pesar de tanta desidia, abandono y desorden, teniendo un encanto que seduce no solamente a sus visitantes, sino a nosotros mismos. Desde sus atardeceres que iluminan su cielo hasta la aurora y sus montañas de generoso verdor. Esta ciudad no debe permitir los niños en los semáforos ni en la calle, ningún niño debe estar vendiendo agua, o limonada, o caramelos, ni haciendo piruetas para recoger dinero y llevarlo a sus casas, si es que tienen casa en dónde darle dinero a las madres. Esos niños deben tener una escuela y esa escuela debe ser una donde logren desarrollar su precoz inteligencia y donde no se manipule su talento natural para vivir. Eso niños, si hubiera una dirigencia sensata, tendrían una escuela con gimnasia, idiomas, filosofía, oficios antiguos, matemáticas, danza, teatro y música y deberían ser educados por profesores extranjeros con convenio o profesores de universidades, porque como dijo alguien: “Si a mí me hubiera educado Friedrich Nietzsche o Camus creo que el mundo sería mejor”. Hay que apostarle, Señor Alcalde, a dejar en el horizonte de la ciudad unas escuelas que hagan historia y salven nuestra niñez. Con esas escuelas, valgan lo que valgan, es suficiente para hacer un buen gobierno. Hay que apostarle a recuperar los barrios abandonados de la ciudad, sus vías y sus parques deteriorados, porque hoy la juventud no tiene mucho en dónde correr. Hay que apostarle a la seguridad renovando los CAIS porque ese modelo ya no es útil ni da garantías a la ciudadanía. Nadie los respeta y no son eficaces en la respuesta que la ciudad espera. Hay que apostarle a desarrollar campos deportivos y parques recreativos para que la ciudad tenga donde llevar a los niños; ahora sólo son llevados a comer helados y obleas ante la ausencia de posibilidades.


Apostarle señor Alcalde a la decencia y la ética ciudadana, cambiar el modelo de “poder” que se le ofrece a la juventud. Nota: Hay un periódico cuyo director está acostumbrado a disparar y luego a preguntar, hace periodismo abusivo y poco ético. Hace eco, además, a un concejal que tiene por oficio ser Acontista: “Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire…” y creyéndose ese oficio o el de Catón, (haciéndole el favor a alguien), hace debates muchas veces mal informado, dateado. Por último; da pena, da risa el cinismo con el que reciben al señor Gil. Citan ante él inclusive a los poetas: copian a Neruda (ante cuyo nombre deberíamos sonrojarnos) y lo copian mal en una valla: “Aunque continúen cortando las flores, las seguiremos regando, buscando la primavera” No le pusieron ni comillas y así no es. Además, ¿Cuál primavera?

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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