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Lunes 12 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

La necesaria marcha

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Parece que molesta esta marcha del 16 de marzo a más de uno y eso que no es la marcha de Mussolini sobre Roma con sus  camisas negras, ni la marcha de Hitler sobre Berlín con sus camisas pardas, ni la de Mao en china; violentas y para tomarse definitivamente el poder. No, es una marcha pacífica, ordenada, creativa y justa, participativa y no politizada, como están diciendo, de ciudadanos comunes y corrientes, de estudiantes, de colegios, de parroquias, de amas de casa, todos preocupados por el futuro del agua y por el futuro de esta tierra de la que solo unos pocos disponen. Ellos sí tienen la razón, ellos sí saben y conocen el país, ellos sí están preocupados por el departamento y no por sus bolsillos: “Les gusta más la bolsa que la lira” diría Quevedo. No es que la gente se oponga por ganas de hacerlo (algunos simplistas así lo creen), es que no está claro para nadie lo que quieren hacer las empresas con el páramo de Santurbán, con sus aguas y con su oro (bueno, el oro sabemos que se lo quieren llevar), pero no más, y como el gobierno ha sido confuso y poco claro en licencias y en el  lineamiento del páramo, las empresas mineras avanzan en todos los espacios. (Colombianos como Édgar Castellanos, esposo de Clemencia Forero, embajadora de Colombia en Canadá, según la investigación que hizo Julio Acelas, terminan siendo nombrados por “sus buenas relaciones gubernamentales” en sus comités de apoyo; él dice que su puesto no cuenta con sueldo y que su función es la de “ayudar” a los pobres campesinos de la región de Soto Norte, que están peor que los del Chocó.). Otro caso es el del el exsecretario privado de Horacio Serpa, que trabaja ahora para EcoOro, la antigua Greystar, la silla giratoria. Esas empresas no han sido tan generosas con la población, por el contrario, en California, las mujeres preparaban la comida para los trabajadores y ahora esa preparación la hacen empresas poderosas como Petrocasinos. También se han venido presentando desplazamientos de los pequeños mineros por las grandes empresas mineras. Ahora no hay ninguna propuesta del gobierno, ni de los políticos ni de los mandatarios para ayudar a la población de la región. La marcha es pacífica, decente y motivada por el interés general, por la comunidad, por el agua que es de todos, por la vida misma; motivada por lo que no debe encontrar oposición de nadie.

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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