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Lunes 02 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Santander y los libros olvidados

Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Los libros llegaron a la Academia de Historia en varias cajas envueltas en miles de cintas,  la viuda del lector, cansada del polvo que acumulaban los libros “rogaba” por salir de ellos y decidió donarlos, lo más pronto posible, a la Academia de Historia. Al abrirlos, al desempolvarlos, al romper las cintas que atenazaban las cajas, se dieron cuenta que los libros tenían el sello de la Academia y de la Biblioteca Departamental. Cientos de libros volvieron en parte a uno de sus  dueños. La Biblioteca Departamental de Santander tuvo sesenta mil volúmenes, ahora, tiene cinco mil y están “botados” en la Casa Luis Perú de Lacroix,  mucho después  de haber sido restaurados seriamente (hasta incunables) por Orlando Serrano y la UIS. Los ladrones  o saqueadores no sabían qué tesoros dejaban, como el cuento de Antonio Muñoz Molina, “El Ladrón de libros” que escondía en su casa siete mil libros robados. “Dejó   el Necronomicón, del árabe loco e impío Abdul Alhazred”. “Abrirlo basta para perder la razón.”El saqueo durante años fue interminable, de esos sesenta mil libros solo quedan esos pocos y se pueden estar nuevamente deteriorando por el paso del tiempo. Dicen los que saben que dos personajes de Bucaramanga o de la región vendieron por kilos la hemeroteca de Santander, la historia del departamento, la cotidianidad, la vida social, política, creativa y hasta la judicial, se fueron al reciclaje para siempre. ¿Qué pensar de esa tragedia histórica? El gobierno departamental tiene la obligación hasta al año entrante para crear una  biblioteca patrimonial que preserve la poca historia de Santander que no se ha llevado el saqueo y el abandono. Cientos se archivos de la historia nuestra se compran en las calles de Bogotá, entre los libreros, entre los vendedores de cartas y memorias y que recuperan algunos investigadores. ¿Quién o quienes han saqueado la historia nuestra? ¿Qué dice la Academia de Historia de Santander ante tamaño daño? ¿Por qué todo lo volvieron basura y papeles tirados al aire y al olvido? Los investigadores tienen ya pocos archivos para hacerlo y no hay documentos íntegros que les permitan reconstruir nuestro pasado que se pierde. Han pasado muchos gobiernos, muchos gobernantes y no han permitido o no les ha interesado la recuperación de la Biblioteca y tampoco han permitido que se creen los archivos históricos de Santander. El patrimonio nuestro llora ante el olvido.


Uno se pregunta si los gobernantes están obligados a mantener la memoria histórica y si lo están por qué no lo hacen?  ¿Por qué no actúan y ponen su energía, no solamente en las obras de infraestructura, sino  también en la preservación del patrimonio material e inmaterial?

Autor:
Donaldo Ortiz Latorre
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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