Su descendiente Jaime Pradilla Sorzano ha recopilado parte de la obra literaria del Dr. Pradilla González, quién fuera uno de los primeros presidentes del Centro de Historia de Santander.
Persona de gran trascendencia en nuestra ciudad. Fue de todo como lo califica Aurelio Martínez Mutis: prosador egregio, rimador, periodista, orador, crítico, funcionario de gobierno, parlamentario, diplomático, hombre de mundo, juez, conservador y católico, discípulo de Voltaire y Anatole France, erudito y doctísimo en letras clásicas, militar de las escuelas nuevas, este hombre esclarecido y original era al mismo tiempo una torre de doctrina, tenía talento y saber.
De prosa y poesía se expresan Rafael Ortiz González, Luis Arenas Serrano, Luis E. Nieto Caballero, Heriberto Silva Rangel, Aurelio Martínez Mutis y su nieto Emilio Pradilla Fonrodona; como uno de los grandes valores que ha tenido nuestra literatura regional. Estos valores que permanecen inéditos están siendo redescubiertos por la Academia de Historia de Santander, no solo para rendirle merecido homenaje, sino para volver a leer esas prosas y esas poesías maravillosas que en otro tiempo fueron la exquisitez de nuestro idioma.
Al desempolvar los libros que duermen en los anaqueles de la biblioteca, encontramos autores que en otra época hicieron grande a Santander por la calidad de sus escrituras y claros pensamientos. Hoy, cuando la clase intelectual se ha separado de la política, vemos ese vacío existente con el ayer. Nos quejamos de nuestros dirigentes, la razón es esa, la ausencia de la intelectualidad en la política.
En visita que hiciera a Bucaramanga el Presidente General Pedro Nel Ospina, el anfitrión fue el Gobernador de Santander Don Emilio Pradilla González. El mandatario seccional condecoró al Presidente con la Cruz de Malta que tenía incrustaciones de platino y oro con cuatro diamantes. En el acto estuvo presente el joven Ministro de Obras Públicas Laureano Gómez. Las festividades se realizaron en los salones del Club de Comercio el 6 de enero de 1928. Los asistentes vistieron el riguroso frac, prenda de verdadera etiqueta y elegancia.

