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Martes 13 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

La casa de Bolívar en la filatelia nacional

Columnista: Edmundo Gavassa Villamizar

La filatelia en su momento fue el mejor medio para hacer conocer los alrededores del mundo. Los filatelistas son los encargados de coleccionar los preciados sellos postales que se conservan para la posteridad. Desde la segunda mitad del siglo XIX nuestro país cuenta con verdaderas joyas filatélicas. El Estado Soberano de Santander emitió sellos que hoy conservamos como único testigo de aquella época gloriosa de nuestro pasado histórico.


En nuestra modesta colección de sellos colombianos tenemos vivos ejemplos de lo que fue ese momento en nuestra historia republicana. Estampillas de Guaca, para dar un ejemplo, marcaban los sellos a mano, lo que las hacía tener un valor especial por tratarse de casos excepcionales. Claramente se ve en muchos de ellos el nombre del Departamento de Santander, Cúcuta, Provisional y sobre-sellos alterando los valores; el número de emisiones fue numeroso y con amplia circulación para la época.


A partir de 1861 comienza la circulación de estampillas de los Estados Unidos de la Nueva Granada. Desde entonces nuestro Departamento solo se tiene en cuenta en muy pocas ocasiones; realmente ninguna. En 1862 aparecen los Estados Unidos de Colombia y a nosotros nos dejan de lado porque solo Barranquilla y Cartagena se muestran en las colecciones de entonces. En 1886 nace la República de Colombia.


El servicio postal aéreo comenzó en 1919 y se emite una de las colecciones más valiosas de nuestra filatelia. La Compañía Colombiana de Navegación Aérea, la Sociedad Colombo-Alemana de Navegación Aérea. Solo hasta 1972 volvió a salir una estampilla dedicada a los 350 años de la fundación de Bucaramanga. En el año 2003 se emite una hoja filatélica dedicada a Santander y ahora tenemos una dedicada a la Casa de Bolívar en Bucaramanga.


Esta es la historia de nuestro mundo filatélico, por cierto muy pobre si lo comparamos con otras regiones de nuestro país. Bellas emisiones salen permanentemente y con la vivacidad de los colores se muestra la fauna y la flora, así como personajes de nuestra República. Las estampillas recorren el mundo para permanecer en los álbumes de los coleccionistas que cada día son menos por culpa de la tecnología que está desplazando la estampilla por la máquina porteadora Pitney Bowes y por el correo privado que no las utiliza, otrora símbolo de las naciones.

Autor:
Edmundo Gavassa Villamizar
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