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Martes 17 de Abril de 2012 - 12:01 AM

La inadvertida estampilla

Columnista: Edmundo Gavassa Villamizar

Ha querido Servicios Postales Nacionales S.A. 4/72, por intermedio del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones,  que los filatelistas hagamos una campaña para inculcarle a los niños la afición por la filatelia. Hacia la mitad del siglo anterior era muy común el hobby de coleccionar sellos postales. Hoy no existe ese deseo juvenil, así el Ministerio haga el esfuerzo con este fin. Lamentablemente la tecnología acabó en parte con la circulación de las estampillas. Casi ninguna carta hoy por hoy, tiene esas figuritas que con tanto agrado conservamos los coleccionistas de sellos de correo y somos innumerables.


Si no ponemos estampillas a las cartas es lógico que el niño no se aficione porque es desconocedor.  En tiempos remotos el hombre siempre requirió comunicarse con los demás y por eso utilizó el mensaje que se mandaba de palabra por medio de otra persona. El arte de escribir empezó hace 4.000 años y los mensajes se anotaban sobre tablas, papiros, y pergaminos. En América los Incas fueron quienes organizaron el correo. Diego Cristóbal, hermano de Túpac Amaru tuvo correspondencia con la Nueva Granada. Los famosos Chasquis recorrían Los Andes a pie como portadores de cartas.


La carta se escribía en pliego y el correo le ponía una marca que llamaba “Anulaciones Prefilatélicas”.  Los primeros sellos emitidos fueron creados por el inglés Sir Rowland Hill en 1840, los cuales comenzaron a circular desde enero hasta mayo de ese año.  Nuestras primeras estampillas empezaron a propagarse en 1859. Cuando la Patria se llamó Confederación Granadina. En 1861 el país adoptó el Sistema Federal y tomó el nombre de Estados Unidos de Colombia. El Régimen Centralista llegó en 1886 con su nueva Constitución y en aquel entonces aparecieron las nuevas estampillas de la República de Colombia.


A comienzos del siglo XX surgió la aviación como sistema de transporte de los viajeros, de las mercancías y del correo. Fue Colombia uno de los primeros países que adoptó éste, la vía aérea desde 1918. Al parecer, la  colección de estampillas más valiosa corresponde a la Compañía Colombiana de Navegación Aérea que creó el servicio público de correo, prontamente reemplazada por la Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos “SCADTA”, hoy por hoy, AVIANCA.


Para revivir la filatelia y la afición se necesita de una cultura ciudadana y el compromiso ineludible nuestro para regresar a las estampillas en las cartas, es el aliciente de la juventud.

Autor:
Edmundo Gavassa Villamizar
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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