Martes 10 de Julio de 2012 - 12:01 AM

Los Emiratos Árabes unidos

Columnista: Edmundo Gavassa Villamizar

Al igual que muchas regiones del mundo, los Emiratos Árabes Unidos se encuentran en pleno desarrollo.  En nuestro caso el progreso es lento debido a la tramitología y la corrupción.  En viaje directo Washington-Dubái gastamos 14 horas saliendo de noche y llegando ya oculto el sol.  Nuestra primera impresión fue la de “Las Mil y Una Noches” por el esplendor del aeropuerto.  Pisos en mármol cristalizados y luces de todos los tonos establecen un multicolor formidable.


Los Emiratos Árabes son una federación situada al sudeste de la península arábiga, en el Golfo Pérsico, Oriente Medio, compuesta por siete emiratos: Abu Dabi, Ajmán, Dubái, Fuyaira, Ras al-Jaima, Sharjah y Umm al-Qaywayn.  Limita con Omán al sureste y al norte y con Arabia Saudita al oeste y sur. Actualmente estos emiratos poseen uno de los más altos índices de desarrollo humano del continente asiático.   


La región habitada hace 5.500 a.c., vio el arribo del Islam en el siglo VII d.c. Durante el siglo XVI cayó bajo la influencia de las potencias coloniales europeas, asentándose finalmente el dominio británico. Tras el fin del Protectorado del Reino Unido en 1971, seis jeques formaron la unión suscribiéndose la Constitución de 1971.  Cada emirato conserva una considerable autonomía política, judicial y económica.  El petróleo es la principal fuente de ingresos y el componente esencial de su PIB.  


La vestimenta autóctona consta de una túnica blanca para los hombres “kandora” y negra para las mujeres “abaya”; ellas por tradición y por evitar transparencias bajo la túnica la prefieren negra, el velo usado se llama “hijab”, mientras que el de ellos se denomina comúnmente “hatta”.  No existe diferencia entre las diversas formas de llevar estas vestiduras, más bien va en gustos y en cuánto quieran invertir.  Suelen llevar una sobretúnica muy fina hecha con hilo de pelo de camello que es muy costosa, pero en general el hecho de que los hombres lleven hatta o no, no significa un rango o posición social; de igual forma sucede con las mujeres.  


La primera impresión es la de estar en la época de Jesús, no solo por los vestidos sino por el fanatismo religioso; rezan cinco veces al día, las mujeres no se pueden tocar y las mezquitas tienen parlantes que invitan a orar; por la cercanía de unas a otras el sonido se extiende por toda la urbe. El árabe viste impecable, usa linos muy finos y se cambian hasta cinco veces diarias. Vivir en estos países es regresar a un pasado muy lejano del cual sabemos muy poco por falta de estudio de la cultura islámica.         

Autor:
Edmundo Gavassa Villamizar
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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