Publicado por: Eduardo Duran
Las empresas y los países luchan constantemente por encontrar la forma de lo que se ha dado en llamar como “La prueba de los mercados”, es decir, la manera de encontrar que la producción se extienda en forma continua en la medida en que los consumidores estén dispuestos a elegir en los mercados los productos que se colocan en él.
En esa carrera muchos triunfan, pero también otros tantos sucumben ante las cada vez mayores exigencias de los consumidores, que buscan a cada minuto elementos de diferenciación entre los productos disponibles en el mercado.
Triunfan los que mejor desarrollo tengan, de tal manera que estén en condiciones de hacerse más atractivos y eficientes para quien tiene el poder de elección.
Las empresas suelen a veces dormir sobre los laureles, sin caer en cuenta que un producto exitoso hoy puede dejar de serlo mañana, con el consiguiente señalamiento y estigmatización del consumidor que de manera fácil y rápida abandona lealtades y preferencias y se va a probar otras experiencias que alimenten su avidez de nuevas alternativas.
Por eso hoy en día el desarrollo del producto tiene que ser un imperativo inaplazable en cualquier sistema de producción, pues a la vuelta de la esquina otro puede igualar y por supuesto, superar sus fortalezas, quedando a un lado de plano.
El mejor ejemplo lo constituyen los celulares, donde cada rato aparece un competidor tirando en la lona a los otros que a pesar de estar dominando el mercado, su capacidad de reacción jamás puede igualar el daño causado.
Esta es la razón por la cual el talento creativo es lo que más puede valer al interior del capital humano de una empresa, pues la fuente de ideas productivas es la razón para permanecer en el mercado y tomar ventaja a los competidores.
Las universidades tienen en estos tiempos un gran compromiso con el desarrollo de los talentos confiados para su formación, pues de la habilidad con que logren este objetivo es que sus egresados podrán estar en capacidad de ser profesionales triunfadores.
La pregunta que todo individuo vinculado a un proceso productivo tiene que hacerse todos los días, es qué tanta capacidad de innovar tiene. Si la respuesta no es suficientemente alentadora, el fin de su vigencia puede estar muy cerca.









