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Viernes 25 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

La ley de Infraestructura

Columnista: Eduardo Duran

Después de casi 4 años de vigencia hace tránsito ahora una nueva reforma a la Ley de Infraestructura, para algunos arrebatada pretensión y para otros necesaria y urgente.

Sin lugar a dudas esa reforma es indispensable y debe socializarse ampliamente, para que todos los sectores involucrados opinen y se puedan afinar procesos que permitan avanzar a velocidades más dinámicas, y de otro lado se puedan diseñar instrumentos que ataquen la desenfrenada, absurda y vulgar corrupción que afecta de manera inclemente y perversa al sector.

Uno de los grandes problemas que presenta el tema de la infraestructura es la aparición de retrasos que suelen ser atribuibles a dificultades en la adquisición de predios, a la falta de claridad de los títulos de propiedad, a los complicaciones con las redes de servicios y a los conflictos de interés frente a los cuestionamientos ambientales. Todo esto sin pensar en la elaboración de los cálculos presupuestales que no corresponden a lo verdaderamente ajustado y que terminan incorporando grandes márgenes para sufragar las coimas en la adjudicación de los contratos.

Cualquiera de estos inconvenientes genera alargamiento de plazos por un lado y renegociación de presupuestos por otro. No es claro todavía la forma de evaluar estos inconvenientes para determinar qué tan rápido se pueden superar los obstáculos, lo que hace pensar que muchos son inventados, dolosamente aumentados y terca y pasmosamente resueltos, con intereses ocultos que no pretenden otra cosa que los incrementos en los costos de obra.

Y a todo esto, hay que pensar también en diseñar trámites judiciales urgentes y claros, pues la dilatada estancia de los procesos en los despachos de la justicia hace que las pruebas desaparezcan, que los corruptos se esfumen y que los dineros comprometidos se fuguen sin posibilidad alguna de recuperación.

La infraestructura en Colombia no puede perder la oportunidad de la presencia de recursos, para poder brindar soluciones definitivas a muchos proyectos atrasados y largamente esperados. Si la corrupción de aclimata, el atraso nos seguirá signando por los siglos de los siglos, en medio de la iniquidad y desvergüenza que nos ha invadido.

Autor:
Eduardo Duran
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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