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Mar Sep 26 2017
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Actualizado 06:37 am
Viernes 15 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

El discurso pensado

Columnista: Eduardo Duran

A los que no pudieron oír los discursos del Papa en las distintas homilías, los invito a leerlos en Internet. Qué piezas tan bien pensadas; qué estructura temática tan bien lograda; qué poder de argumentación; qué mensajes tan bien elaborados y tan hondamente concebidos.

Cada frase pronunciada constituye un texto con una idea central, con un mensaje lleno de elaboración que no da espacio al equívoco, a la tergiversación, al malentendido, a la ofensa o al resentimiento.

Creo que al estructurar los textos se pensó siempre en cómo construir, en cómo contribuir, en cómo cumplir con los dictados de la responsabilidad y del llamado al encuentro y la reconciliación.

Sin duda nos ha dado el Papa a los colombianos una gran lección, pues estamos acostumbrados a hablar en caliente, a improvisar, a exhalar ante toda la rabia y a cobrar el pasado. Nos sentimos orgullosos al hablar como muchos expresan “cargados de tigre” y creemos que esa postura tiene valor, reconoce mérito y exhibe hombría. Pero en lo que no nos detenemos a pensar es si en verdad construye, fortalece, atrae, agrupa y genera el camino indicado y esperado.

Lanzamos sobre los rostros de los antagonistas o de los ciudadanos incautos expresiones de agresión, de resentimiento, de violencia y después sacamos pecho de lo pronunciado, de los escenarios provocados y del resentimiento acrecentado.

¿Por qué no pensamos primero lo que vamos a decir y nos hacemos sobre lo estimado unas elementales preguntas como estas? ¿El pronunciamiento es útil; no contiene cargas de negatividad; no causa lesiones; construye y agrupa como debe ser su alcance?

Estoy completamente seguro que si pensamos primero lo que vamos a decir, nos va a quedar mucho mejor.

El Papa lee sus discursos, éstos los ha elaborado durante largas semanas; los ha puesto a consideración de personas sensatas para pulir su contenido y solo cuando han sido sometidos a ese delicado proceso de elaboración, es cuando los pronuncia con la convicción de su contenido, lleno de fuerza y motivación.

Esos aplausos resonantes de los asistentes a las multitudinarias misas eran también la expresión de las múltiples formas de pensamiento que encontraban un espacio para la convergencia y la esperanza, que es precisamente lo que necesitamos con urgencia todos los colombianos.

Autor:
Eduardo Duran
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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