Publicidad
Mié Ago 23 2017
23ºC
Actualizado 09:30 am
Viernes 28 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

Entre pasión, emoción y conciencia

Columnista: Eduardo Duran

Este domingo los colombianos tenemos una gran cita con la democracia. En ella comprobaremos si esa decisión fundamental que vamos a tomar con el voto, contribuirá a fortalecer nuestras instituciones, a elevar la calidad de vida, a enriquecer la sociedad, a generar las condiciones para asegurar el futuro y a derrotar los vicios que inclementemente nos agobian, o por el contrario, si la decisión no es la correcta y acertada, a agravar los males que degeneran la sociedad y a retroceder en el escenario de las duras realidades que nos asisten.


En cualquier contienda electoral observamos que concurren diversidad de criterios: unos asistidos por la pasión, llámese partidista, afecto personal, o interés particular, que no es otra cosa que la perturbación o efecto desordenado del ánimo. Otros asistidos por la emoción, que es la alteración del ánimo, intensa o pasajera, y que no ve más allá de un espejismo sin contenido; y otros a quienes la reflexión responsable los lleva a que sea la conciencia la que le formule sus dictados, ejerciendo la propiedad del espíritu de reconocerse en sus atributos esenciales.


La democracia le da cabida a todos los escenarios y cualquiera puede ejercer el derecho al voto como a bien tenga; lamentablemente el grado de compromiso con la sociedad y consigo mismo, no es siempre el esperado y por distraernos en lo superfluo y en lo caprichoso, nos alejamos de la responsabilidad y terminamos contribuyendo a que la sociedad se hunda, se descomponga y caiga en sus miserias.


Como el ciudadano sabe que el voto es para usarlo como le venga en gana, muchas veces lo usa como se le da la gana, y ahí es cuando perdemos todos, cuando los anhelos por una sociedad mejor se sumergen y cuando las realidades nos señalan profundos desengaños que se marcan dramáticamente en el atraso y la descomposición.


El voto debe ser una herramienta insustituible de mejoramiento comunitario, en donde sea posible utilizarlo para exaltar lo positivo, lo virtuoso, lo responsable, lo esencial y lo prospectivo y también para castigar las falencias del deber, la oscuridad de los actos y las intenciones corruptas que muchos esconden en pieles de oveja y en mieles dulzonas.


En estos momentos vale la pena acordarnos de aquella frase de Kant que dice "A la auténtica política le es imposible dar un solo paso sin haber rendido antes homenaje a la moral".


Y para terminar, podemos recordar también a Montaigne, cuando dice que "Mil rutas se apartan del fin elegido, pero hay una que llega a él". Ojalá este domingo lleguemos por la ruta acertada que nos asegure la prosperidad dentro de la integridad.

Autor:
Eduardo Duran
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (13 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad