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Viernes 11 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Un organismo minusválido

Columnista: Eduardo Duran

El presidente Santos convocó esta semana a los presidentes de la Comunidad Andina de Naciones, para tratar de dar un aliento a ese organismo subregional con miras a revivir los objetivos para los cuales fue inspirado. Ya el Presidente Chávez le había asestado un duro golpe al decidir desvincular a Venezuela y lo propio trató de hacer el presidente Correa del Ecuador.


No ha querido entender este grupo de países, que la lógica indica que la integración debe hacerse en primer lugar con los vecinos, donde es posible hallar intereses comunes y elementos que facilitan procesos para aliviar necesidades básicas a los habitantes de los países próximos.


Ese grupo de naciones no ha hecho mayor cosa por encontrar vías de comunicación expeditas para lograr rutas comunes a través de carreteras funcionales, de ferrocarriles que acorten distancias y de navegabilidad de arterias fluviales que comparten.


Y no ha sido posible concretar avances de manera significativa en estructuración de redes eléctricas y de poliductos que permitan la integración energética y el mejor aprovechamiento de los recursos a menores costos.


Pero tampoco vemos planes conjuntos que permitan la conservación del medio ambiente, cuando poseen una de las mayores riquezas del planeta, que de estructurar planes conjuntos permitiría adquirir una fortaleza a nivel mundial sin antecedentes.


Y ni hablar de la integración económica en la que se registran pobres desempeños, acompañados de toda clase de dificultades en donde no existen reglas claras de adquisición de bienes y lleva a que los pagos no se den en la forma indicada y que las monedas no expresen los valores reales de los productos. Fuera de eso parecieran dejar expresar los gobiernos actuales sus preferencias por otros mercados, no importando los costos y las dificultades de transporte.


Por todas estas razones es que la CAN ha estado en un limbo difícil de descifrar y no se han dado cuenta los mandatarios de turno que lo primero que hay que hacer es sembrar un verdadero deseo integracionista, que esté dispuesto a derribar obstáculos y a generar ideas audaces para dar ese paso que sería ampliamente beneficioso para todos los países del área.


Lo primero que habrá que hacer es convencer a Chávez de que su rabieta no tenía razón de ser, y a Correa de que su interés de permanecer tiene que ir más allá de un cumplido con los presidentes de los países que permanecen en el acuerdo. Y de ahí que venga un escenario del más alto nivel, para que de una vez por todas fije los cronogramas de trabajo sobre objetivos ambiciosos y de corto plazo.

Autor:
Eduardo Duran
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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