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Viernes 23 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

A llenar el tablero

Columnista: Eduardo Duran

Por estos días suelen ocurrir las reflexiones sobre los balances personales en el periodo que concluye, y a su vez la enumeración de propósitos sobre lo que se quiere alcanzar en el año que viene.


El tablero está en blanco y hay que llenarlo con unos y otros, para que los motivos de cavilación puedan darse de manera ordenada y con el ánimo suficiente para que asistan ingredientes como la sinceridad, la real intención de calificar y descalificar y el verdadero anhelo para emprender un camino de superación y de progreso.


Todos tenemos que cumplir metas: en lo personal, en lo familiar, en el trabajo, en la sociedad en que vivimos, y ello nos debe mover a un verdadero ejercicio de reflexión que signifique la capacidad de evaluación, el compromiso de superación y la voluntad de crear escenarios futuros.


Nos acostumbramos a hacernos propósitos sin diseñar instrumentos para cumplirlos, o a quejarnos de la suerte que nos ha tocado, sin auscultar sobre los motivos del fracaso, o por lo menos de la no ejecución de las aspiraciones.


Todos debemos soñar, el que no sueña sobre lo que el futuro le debe deparar no puede construir, no puede asomarse a la vida con propósitos de superación y con capacidad de acción, para desplegar las actividades que se requieren para cumplir metas.


"Pienso, luego existo" decía el filósofo, y esa capacidad de pensar debe llevarnos a encender motores que impliquen la adquisición de las fortalezas para poder cumplir con lo que se sueña. La indiferencia suele ser el mejor alimento del fracaso; las gentes alcanzan sus ideales cuando los piensan, los alimentan, los impulsan y cuando desarrollan capacidad para cumplir metas y alcanzar objetivos claros.


La vida de las personas está asistida por permanentes desafíos; si ellos no se asumen, las tareas pendientes arruinarán cualquier proyecto de vida, pues los hechos nunca llegan solos, son el producto de lo que se ha hecho o dejado de hacer. A algún pensador le preguntaban en una ocasión que si la suerte existía; a lo cual respondió que sí, y que siempre había podido comprobar que entre más trabajaba, más suerte tenía.


Hoy el calendario nos señala que el año está por concluir; los invito a pasar al tablero para hacer el análisis y la reflexión de la vida, en este periodo que se agota, y espero que el ánimo los asista para auscultar el futuro que quieren abordar.

Autor:
Eduardo Duran
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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