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Viernes 06 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Que nos devuelvan la ciudad que tuvimos

Columnista: Eduardo Duran

Comienza el año con nuevas intenciones y con renovadas autoridades llenas de promesas para lo que serán sus próximos cuatro años de gobierno.


En lo que respecta a los bumangueses, el propósito fundamental es que dentro de los nuevos esquemas de las nacientes autoridades, brille el deseo de restablecernos la ciudad que tuvimos y se apliquen todos los esfuerzos necesarios para cumplir con creces ese anhelo.


La Bucaramanga en que crecimos y nos abrimos paso en la vida: amable, ordenada, pulcra, llena de parques y de civismo, fácil de recorrerla y disfrutarla, características que le dieron toda clase de títulos a nivel nacional y que con orgullo ostentábamos, se nos fue de las manos en medio de la desidia de los gobernantes y de la irresponsabilidad de quienes tenían a su buen cuidado su desarrollo y proyección.


Todo lo que se dijo sobre el deterioro de la vida de la ciudad fue desoído, desatendido e ignorado, y las consecuencias no tardaron, en medio de un proceso degenerativo que ha sido irreversible, penoso, sufrido como un castigo cruel frente al cual no parece existir ningún derecho de reivindicación.


Fue la consecuencia de desatender el clamor ciudadano, de faltar a las responsabilidades confiadas y de no exigir con vehemencia y carácter el cumplimiento del deber y el compromiso adquirido. La ciudad pareciera que se nos deshace en las manos: las basuras atacan, los parques languidecen y desaparecen; los vehículos se multiplican y no encuentran salidas en medio de congestiones atormentantes y angustiosas; los vendedores ambulantes parecen salir de escondites remotos y producir una invasión como a manera de venganza; el desorden urbano lo han presidido la anarquía y los avivatos, y todo se desploma en medio de un infortunio que parece consumirlo todo.


Mentira e irresponsabilidad han sido las características de esta funesta etapa de la vida ciudadana, pues nunca se asumió el deber de enderezar lo torcido, de levantar lo caído, de restablecer lo perdido. Los planes de mejoramiento no aparecieron nunca y lo que se intentó hacer no fue más que unas acciones desordenadas y atolondradas que no obedecían a ninguna fuerza de voluntad ni a ninguna acción determinante y remediadora.


La ciudad se nos salió de las manos; todo el mundo nos pregunta qué pasó, y simplemente agachamos la cabeza porque la vergüenza nos invade a todos. Ahí está el deber de las nuevas autoridades, no sólo para restablecer lo que perdimos, sino para producir la reconciliación con los estamentos ciudadanos, sin los cuales es imposible hacer algo positivo e importante. Lucho: el camino está abierto y las responsabilidades están en sus manos. Gobernador: Haga su aporte a la capital de su Departamento.


Esperemos, que como en el viejo dicho, las escobas nuevas sean de buena calidad, de buena contextura, de cabal soporte, y por sobre todo, que barran mejor.

Autor:
Eduardo Duran
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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