Publicidad
Lun Sep 25 2017
22ºC
Actualizado 10:10 am
Viernes 20 de Enero de 2012 - 12:01 AM

El recuerdo de Rafael Pérez Martínez

Columnista: Eduardo Duran

Los santandereanos nos acostumbramos a observar en Rafael Pérez Martínez la presencia de un hombre muy alto, que nunca fue magro, pero que poseía un rostro y un aspecto físico que parecían salidos de una corte europea. Lo acompañaban ademanes finos y un humor culto, que lo hacían trascendental en cualquier reunión.

Sin embargo, era ajeno al bullicio, a la actividad social, a la zalamería. Le imponía rigores especiales a su vida: a la familiar, a la laboral, al trato con sus amigos.

Hablar con Rafael Pérez era un verdadero deleite: su timbre de voz, la expresión del lenguaje, la memoria que lo asistía, la narrativa incomparable.

Su vida se formó como empresario de gran factura y fueron muchas las industrias que regentó, que organizó y que proyectó. Samuel Arango Reyes tuvo la afortunada idea de pedirlo prestado a la política y lo nombró Alcalde de Bucaramanga, en donde prestó sus servicios con ponderación. Esto le valió que Misael Pastrana lo nombrara Gobernador, porque sabía que los destinos del departamento no podían estar mejor confiados.

Me decía, rememorando ese episodio, que asistía a una comida en su honor la víspera de su posesión y que fue llamado al teléfono por el Presidente, quien lo informó sobre la protesta de los parlamentarios regionales por la designación de uno de sus secretarios, a quien Rafael consideraba amigo personal. El Presidente le manifestó que debía revisar la situación y aplicar un ajuste.

Apuró la comida, se retiró a pensar y, cuando el reloj marcaba el amanecer, llamó al Presidente para manifestarle que en esas condiciones se excusaba de aceptar el cargo; el honor se lo impedía.

Cuál no sería su sorpresa, cuando el Presidente le dijo: “No se afane por eso, prosiga con los preparativos y posesiónese a la hora señalada, con el gabinete que ya tiene dispuesto. Yo le dije eso anoche, fue porque que tenía en frente mío a todos los parlamentarios que protestaban, y esa era la forma de quitármelos de encima.

Le deseo muchos éxitos en su mandato, Gobernador”.

Esta anécdota define lo que fue su personalidad, su carácter ajeno a cualquier interferencia o pretensión. Dejó la Gobernación después de un mandato lleno de ponderación y reconocimiento y se dedicó por largos años a regentar Terpel, la empresa que había fundado en compañía de Mario Galán Gómez y que hoy es una de las más reconocidas del país en su ramo.

Paz en la tumba de este gran santandereano.

Autor:
Eduardo Duran
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (4 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad