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Viernes 13 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Los verdaderos temas

Columnista: Eduardo Duran

Mas allá de los anunciados temas de la legalización de la droga y de las posturas políticas de derecha y de izquierda que quieren protagonizar los de siempre, la Cumbre de las Américas debe ocuparse de dos temas fundamentales para el Continente: la erradicación de la pobreza y el avance de la democracia.


Qué bueno sería que en estos dos asuntos capitales, cada país pudiera exponer su criterio respecto a las necesidades, a sus aportes y desde luego a la demostración de la forma en que se ha avanzado para atenuar uno y consolidar el otro.


La retórica suele aparecer en estos foros, encaminados más a maquillar conciencias que en visualizar realidades, en donde los escenarios concretos no aparecen por ninguna parte y en donde no es posible medir el verdadero alcance integracionista de los pueblos en relación con los grandes problemas que los aquejan.


La pobreza ataca de manera despiadada a países como Haití y Nicaragua y en mayor o menor grado al resto de naciones del área, y la cooperación todavía es  incompleta, por no decir que inexistente en algunos casos, mientras millones de personas aguardan acciones responsables y eficaces para encontrar salidas al problema y evitar así el abandono, la desolación y la muerte.


Aquí es en donde hace falta un verdadero compromiso con la suficiente dentadura, para que entre todos se diseñe la agenda para la erradicación de la pobreza y para la defensa de la dignidad de los habitantes del Continente, en donde sea posible asignar la responsabilidad de cada quien en la tarea por cumplir hacia el futuro.


Y en cuanto al fortalecimiento de la democracia, tenemos que las acciones por emprender son arduas y encomiables, pues observamos con tristeza que en muchos países se han echado a la basura los principios fundamentales de la más preciada institución política diseñada hasta ahora y se imponen mediante caprichos personalistas, regímenes diseñados para perpetuar gobiernos y para apartar los principios esenciales de lo que deben ser los derechos y garantías de los ciudadanos. Los ejemplos todos los conocemos y el Continente no puede permanecer callado, otorgando con el silencio patente a todos aquellos que cambian normas a su capricho y que quieren utilizar el poder a su exclusiva voluntad.


Estos escenarios hay que hacerlos servir para los temas verdaderamente fundamentales, pues mientras prime lo accesorio, siempre el esfuerzo de reunión será inútil y alejado de los verdaderos problemas.

Autor:
Eduardo Duran
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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