Publicidad

Eduardo Muñoz Serpa
Martes 15 de enero de 2013 - 12:00 AM

Pobre parque

Publicado por: Eduardo Muñoz Serpa

Compartir

Hoy he podido transitar tranquilamente por la calle 35, como desde hace años soñaba. Sé, empero, que un puñado de Godofredos Cínicos Caspas y el orondo nuevo Defensor del Pueblo (¿quién apadrinará a tal ñoño?) armaron ya trapisondas para defender el “sagrado” derecho al trabajo de cientos de vendedores ambulantes que durante años han destrozado el centro de la ciudad, demeritando agudamente el patrimonio económico de todos los empresarios y dueños de inmuebles de un amplio sector citadino.
¿Será qué para el Defensor del Pueblo los derechos al trabajo y a la propiedad de los comerciantes y los propietarios inscritos son irrelevantes?
Y mientras el leguleyismo hace maromas para que todo vuelva al caos, ¿del parque de Santander qué?
Su historia da grima. La administración de Horacio Serpa, de buena fe, destinó una partida para su reforma, pero a tal propósito le cayó la maldición del garabato.
El nuevo diseño del parque fue hecho por unos arquitectos jóvenes,  quienes ilusamente idearon una propuesta no apta para nuestra indiosincracia.
La construcción le fue adjudicada a una firma barranquillera que “carameleó” a todo el mundo, incumplió el plazo de entrega, dejó cosas a medio hacer y dijo ciao.
La construcción hecha para el CAI no se ha podido usar pues es apta para una boutique más no para que en ella permanezcan Policías. Tiene vidrio del piso al techo. Olvidaron que las zonas verdes deben regarse para que no mueran los prados y los árboles; que las zonas duras deben lavarse para asear el lugar. No pusieron una sola llave de agua para conectar mangueras para tales menesteres. Así, el parque está sucio, su piso es pegajoso, los prados muertos y los árboles, sedientos. ¿Por qué a nuestras obras públicas les lloverán los ‘peros’?

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día