Jueves 27 de Noviembre de 2014
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Eduardo Muñoz Serpa
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Martes 03 de Septiembre de 2013 - 12:01 AM

Lecciones del paro

Autor: Eduardo Muñoz Serpa

El paro agrario deja muchas lecciones. Desafortunadamente la gran mayoría de ellas no serán asimiladas y así, sus causas seguirán enquistadas hasta que algún día otra chispa las convierta en nueva explosión social.

¿Por qué? Porque la mayoría de interpretaciones de lo ocurrido son desatinadas, superficiales, desfiguran lo sucedido, sus causas y parten de sofismas de distracción. Así, ni el gobierno, ni el país aprenderán de lo vivido y habrá nuevas erupciones sociales.

Una conclusión desacertada: el paro terminó. El movimiento sigue. Luego de los actos vandálicos del pasado jueves, periodistas bogotanos lo sepultaron prematuramente, pero no, está vivo, entró en otra fase. Comenzó en el Catatumbo, saltó a varias regiones, se reencauchó con nuevas reclamaciones y realidades, parió lo ocurrido la semana pasada y pronto volverá con nueva cara, pues hay mucha inconformidad social.

El paro puso en evidencia porrones de hechos sociales, como:

El vandálico anarquismo de un puñado de encapuchados destrozó la posibilidad de que hubiera habido una protesta social multitudinaria.

El Presidente, mal comunicador, incurre en público en insensateces y ligerezas legendarias.

El movimiento puso lápida al cuello a los asesores presidenciales; tendrán méritos académicos pero una gruesa cortina los separa del país.

La ira popular desnudó a Lucho Garzón: es hueco y perdió presencia al mutar de dirigente de sectores populares en defensor del statu quo.

Quedaron en paños menores casi todos los congresistas, fanfarrones electoreros que sólo tienen audiencia y eco en sus clientelas.

¿Y los vanidosos periodistas radiales bogotanos? Demostraron ignorar cómo tomar el pulso al país; están fuera de onda.

Colofón: Al igual que hace un siglo, uno es el país que cree Bogotá que hay y otro, distinto, el país real, conformado por millones de seres cuyas vidas se van en luchar por supervivir en un modelo económico individualista, egoísta, diseñado para pocos, excluyente de la mayoría de colombianos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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