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Martes 18 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

¡Cuidado con el Concejo!

Columnista: Eduardo Muñoz Serpa

Las últimas administraciones municipales de Bucaramanga han sido malas, tanto en lo que respecta a alcaldes como al Concejo Municipal. ¿Qué pone en evidencia ello? Que los electores han sido irresponsables al votar. Allí nacen muchos de nuestros males.

En el Concejo Municipal de Bucaramanga ha habido últimamente muy malos concejales. Si, el talante de la mayoría de los que han sido elegidos en el siglo XXI deja mucho que desear.

Por la forma como hacen política solo caben el clientelismo, el amiguismo, la corrupción, las triquiñuelas para presionar al alcalde para que les entregue el poder a trozos so pena de bloquearle las iniciativas que lleve a estudio al Concejo. Ese comportamiento es una de las pústulas de nuestro imperfecto sistema político. ¿De quién es la culpa? De quienes los eligieron.

A la inmensa mayoría de concejales no les interesa hacer control político, ni fiscalizar la labor del alcalde, lo que les obsesiona es que éstos les den una tajada del ponqué burocrático, les adjudique contratos a aquellos a quien ellos señalan y les ‘entregue’ esta o aquella dependencia municipal para manejarla a su antojo.

Para no tener dolores de cabeza los alcaldes, al comenzar sus mandatos, ‘amarran’ a las mayorías en el Concejo con contratos, órdenes de prestación de servicios, puestos en la administración para los válidos de éste y de aquel concejal y ‘listo el pollo’.

Ha habido concejales que saltan de una ‘coalición mayoritaria’ a otra sin importarles que un alcalde sea anapista, el siguiente liberal disfrazado de rojista y el tercero uribista. Lo importante es formar siempre parte de la mayoría en el Concejo para gozar de los mendrugos de poder que le arrojan para que se entretenga.

En Bucaramanga las últimas tres administraciones municipales tuvieron cómodas mayorías en el Concejo por haber repartido ‘bien’ los cargos públicos y los contratos. ¿Cuál fue el resultado? Que a los alcaldes les importó más tener la mayoría en el Concejo que gobernar la ciudad. ¿Qué dejó ello? Una Bucaramanga inmanejable, caótica, desaseada, corrupta, con gravísimos problemas de circulación de vehículos, indisciplina cívica, inseguridad ciudadana, ventas ambulantes por doquier.

¿De quién es la culpa? De los electores que eligen concejales por amiguismo, por clientelismo y por todas las enfermedades de esta democracia imperfecta.

Los electores de Bucaramanga tienen la responsabilidad de saber elegir concejales probos, independientes, que controlen y vigilen la administración municipal. Lo contrario es funesto.

Por eso como electores incurrimos en una contradicción si criticamos al alcalde de turno pero elegimos malos concejales pues estos son la partera de una mala administración de la ciudad.

Autor:
Eduardo Muñoz Serpa
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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