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Martes 25 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

¿A quién elegirá

Columnista: Eduardo Muñoz Serpa

Hay una verdad de a puño que incomoda pero que no por eso deja de ser verdad: Bucaramanga ha estado mal administrada demasiado tiempo.


Estuvo mal orientada durante el período de Iván Moreno Rojas. Contratos como el de "los cepos" no fueron la excepción, fueron la regla. El presupuesto municipal se manejó con criterio de caja de tienda y el déficit que dejó fue inmenso.


La administración de Honorio Galvis (elegido como continuador de Moreno), si bien frenó el déficit presupuestal, tuvo desaciertos que parieron el maremágnum de hoy. Si las cosas se hubieran hecho con sensatez en materia de vías, de Dirección de Circulación, de cultura cívica y del proyecto de Metrolínea, la ciudad no sería el pandemónium que es. Para ello fue determinante su deseo de brincar de la alcaldía al protagonismo político y al Congreso, previo aterrizaje de barriga en el Partido Liberal luego de su tránsito por la Anapo, donde estaba por conveniencia para ser ungido como alcalde. Y tal barrigazo le costó una alta cuota de clientelismo mientras la ciudad se hundía en el desorden.


Luego, como era necesario que otro personaje de perfil similar llegara a la alcaldía para que hubiera continuismo, eligieron a Fernando Vargas Mendoza, quien se ajustó como anillo al dedo a tales requisitos impuestos por la rosca e incluso, los superó y tiró a Bucaramanga a una charca al adoptar como estilo de gobierno el parcelar la administración. A un concejal le "entregó" la Dirección de Tránsito y basta conducir por las calles bumanguesas, entre trancones y anárquicos motociclistas, taxistas y buses urbanos, para saber cuál fue el resultado. A un diputado le "dio" la Oficina de Alumbrado Público y mientras los bumangueses pagan religiosamente su contribución para tal menester, la ciudad se hunde en las tinieblas y mes a mes la platica se evapora. Y así hizo con cada dependencia municipal.


La ciudad llegó a tal caos luego de los 3, o 4, o 5 últimos alcaldes, quienes en contubernio con los concejales que han conformado las "coaliciones mayoritarias" volvieron a Bucaramanga un basurero sin Dios ni ley al que los vendedores ambulantes convirtieron en un maloliente y anárquico bazar, las calles se llenaron de huecos, la red de semáforos es pieza de museo…. ¡Ahh! Pero la dirige la rosca, esa que hoy lucha a brazo partido para que se elija otro alcalde semejante a los anteriores.


Y los bumangueses, chapaleando entre el marasmo y la desazón, se regodean equivocándose cada vez que eligen alcalde. Y si esta vez vuelven a errar, ¿qué será la Bucaramanga de 2015?

Autor:
Eduardo Muñoz Serpa
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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