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Martes 08 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

¡Qué malos electores somos!

Columnista: Eduardo Muñoz Serpa

El revisar el resultado de las elecciones regionales llevadas a cabo hace poco más de una semana me confirmó una aseveración que cada día tiene más adeptos: nuestros electores cuando eligen alcaldes, gobernadores, concejales y diputados, demuestran ser inmaduros. Prueba de ello fue lo ocurrido el domingo 30 de octubre. ¡Ah!, y un corolario: hay una gran contradicción entre la condena que a diario hacen los colombianos de los actos de corrupción y de los funcionarios corruptos y el gozo con que eligen gobernantes con mácula.


¿Qué pasa? ¿Será que cada vez hay más colombianos que trabajan, dependen u obtienen algún beneficio de los corruptos? ¿Será otra la razón, como por ejemplo, que el ser humano se regodea eligiendo a sus verdugos?


No soy escéptico sino pesimista del porvenir de Santander después de saber quién fue elegido como gobernador y quienes fueron ungidos como diputados. Hoy, 54 días antes de que Richard Aguilar se posesione como gobernador, manifiesto que su administración será errática, de contados aciertos. No lo afirmo por no haber votado por él, sino porque no tiene el perfil, ni la madurez, ni el carácter necesarios para orientar una entidad territorial tan complicada como nuestro departamento.


Soy escéptico de la labor de Luis Francisco Bohórquez como alcalde de Bucaramanga. ¿Por qué? Porque lo rodea el mismo grupo de aduladores que pelechó cuando Néstor Iván Moreno Rojas fue alcalde, brincó a donde Honorio Galvis y luego "echó bueno" cuando Fernando Vargas Mendoza dirigió los destinos del municipio. Muchos de ellos se alistan para seguir degustando las mieles del gobierno con Lucho. Además, el elegido tiene muchos compromisos políticos de aquellos que no dejan gobernar, pues obligan a pagar tantos favores electorales, que forzadamente termina parcelando el poder. Y de ñapa, hizo muchas promesas electorales de casi imposible realización.


Quita el aliento pensar en lo que serán los próximos cuatro años en Floridablanca. Ese municipio tiene la maldición de elegir pésimos gobernantes; sus dos últimos alcaldes elegidos popularmente no pudieron terminar sus períodos por decisiones de la justicia y a partir del próximo primero de enero será administrada por un joven bisoño, inexperto que…. ¡Está rodeado por los suyos!


En el resto del país la situación es similar. Por eso traigo a la memoria una expresión de Mario Vargas Llosa: "En literatura tenemos el privilegio de elegir lo mejor, pero en política eso no es posible". Y añado, si en literatura no nos gusta un libro, lo cerramos y dejamos a un lado, pero con un mal gobernante no podemos hacer lo mismo.

Autor:
Eduardo Muñoz Serpa
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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