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Martes 13 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Fernando Hinestrosa

Columnista: Eduardo Muñoz Serpa

En octubre de 1963, en el aula máxima de una modesta edificación de dos pisos ubicada en el barrio Santa Fe, a la que a retazos se le agregaron aulas de clase en torno a sus tres patios interiores, delante de un oleo de su padre, el maestro Ricardo Hinestrosa, se posesionó como rector un joven abogado a quien viejos cultores del Derecho le encomendaron la orientación de  los destinos de esa añosa casa de estudios. Desde entonces y hasta su deceso ocurrido el pasado sábado 10 de marzo, cinco días antes de cumplir 81 años de edad, Fernando Hinestrosa fue faro de una de las más prestigiosas universidades  de Colombia y América Latina.


Tras la derrota del radicalismo en la batalla de La Humareda y luego de la abolición de la Constitución de 1863, en 1886 Nicolás Pinzón y un puñado de profesores a quienes la Regeneración expulsó de la Universidad Nacional y del Colegio del Rosario por ser liberales radicales, fundaron el Externado. Nació en la miseria, sin benefactores y gracias a la entrega y espíritu de sus directivos y profesores desde sus inicios fue rico en independencia, tolerancia, autonomía, laicismo, espíritu de libertad y seriedad académica. Ha supervivido a muchas dificultades y hoy es  luminosa realidad del firmamento académico del país.


Los 48 años de rectoría de Fernando Hinestrosa labraron el perfil  del Externado del siglo XXI. Cordial, cauteloso, discreto, tras su timidez había una recia personalidad de gran vitalidad intelectual y fresca imaginación que guió casi medio siglo a la universidad con lucidez, cumpliendo con creces la tarea que le encomendaron la vida y su padre pues la escuela de Derecho que recibió la transformó en prestigiosa academia donde más de 12.000 jóvenes se forman en 18 carreras de pregrado, varios doctorados, decenas de maestrías y más de 200 especializaciones.


Exponente destacado de la docencia, del Derecho, de la Academia, de las Letras, con generosidad formó a muchos colombianos y enseñó que era mejor lograr grandes ejecutorias que celebrar fechas.


El Externado marcó en la frente de mi padre una impronta que éste llevó con dignidad hasta el fin de sus días; me señaló a mí la ruta correcta; forjó la realización intelectual y profesional de mi hijo; nos enseñó a ser tolerantes, a tener personalidad, iniciativa y disciplina propias, a no culpar a otros de nuestras equivocaciones. Mucho  debemos a nuestra Casa de Estudios.


Fernando Hinestrosa no se irá del Externado. Vivirá en las realizaciones de quienes allí se formen y fecundará por siempre tan hermosa obra del intelecto desde el jardín de los ausentes.

Autor:
Eduardo Muñoz Serpa
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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