Lunes 10 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Inmensos y caóticos contrasentidos (II)

Columnista: Eduardo Parra Gómez

Sobre cómo las corporaciones regionales aplican sus funciones de protección medioambiental y defensa de los recursos naturales anoté en la columna anterior dos inmensas contradicciones: 1) Sus territorios han debido comprender una o varias hoyas hidrográficas, mas ello se ignoró. 2) No tienen Consejos Directivos compuestos principalmente por miembros altamente conocedores de sus objetivos, sino por diversas autoridades civiles que han entregado tales entidades a los politiqueros. Corregir esos aspectos sería una profunda reigeniería pero indispensable, pues la politiquería unida al erario, conduce a la corrupción. Y en tales condiciones no cabe planeación alguna, territorial, de la hidrografía y los recursos naturales renovables.

Una completa y autónoma organización nacional de autoridades ambientales se vería como un sistema administrativo interferente y paralelo al poder ejecutivo, mas sería una forma eficaz de ejecutar el Código de los Recursos Naturables Renovables, en cabeza del ministerio de Ambiente y orientada por el Departamento Nacional de Planeación. Estas entidades y los Consejos a los que competa, habrían de dictar las políticas más útiles en materias hídricas y fisiográficas. Los temas que más necesitan intervención estatal serían las criminales explotaciones de varios recursos minerales (ejemplo lo del Chocó) y la colosal deforestación, sobre todo en los antiguos territorios nacionales, algo para lo que es inoperante lo que hoy se tiene.

Los expertos en estos temas, por supuesto con toda la razón, claman por alcanzar continuamente el balance hidrológico, para la supervivencia de la población y la vegetación (Agua –lluvia y de yacimientos-, Evapotranspiración, Suelo, Escorrentía, Infiltración, Subsuelo y Flujos Subterráneos, y en tal sentido son escasos los buenos resultados que han reportado las corporaciones regionales. Este balance es básico para la preservación de todas las fuentes de agua sin excluir los páramos que, en Colombia, son un regalo del Creador. Y si a la delimitación del páramo de Santurbán hemos de referirnos, hoy es claro que no basta definir el área superficial, puesto que los páramos son ecosisistemas compuestos por varias capas del subuelo.

Autor:
Eduardo Parra Gómez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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