Es innegable que el alcalde bumangués bateó de “hit” al despejar el centro de la ciudad y merece todos los aplausos del caso pues, además, solo necesitó 12 meses para ejercer su primer acto autoritario. Sin embargo, no concuerdo con quienes piensan que ya estamos volviendo a ser la ciudad bonita de este país.Alcalde, desde el día en que se animó a dar su primer envión, han pasado tres semanas y resta mucho por hacer; empiezo por contarle lo que le dije a la carrera 16: “Te veo bien pavimentada, pero te veo mal aseada; y peor te veo entre las calles 33 y 29A (Q. Seca), debido a los vendedores de verduras en tus andenes y a la cantidad de basura”. ¡Horrible lunar en el centro de la ciudad! Además lo invito a recorrer tanto los sectores comerciales de Cabecera y de la Ciudadela, como los alrededores de las plazas de mercado, para que dimensione lo que aún representa la actividad de los vendedores ambulantes. Y qué decir del desorden e invasión en que se hallan no solo las vías, sino los valiosos espacios públicos que llamamos “antejardines”. En estos, su endurecimiento y empleo con fines comerciales es todo un atentado, que el municipio incentiva con su falta de control. Además el estacionamiento de autos en andenes y en vías previstas para su mejor circulación es otra muestra del descontrol por parte de las autoridades. Cabe recordar que varias veces el municipio ha anunciado “un plan de parqueaderos”, que si fue elaborado, no se ha puesto en práctica. Algo se publicó sobre la plaza de San Francisco; mas peor es lo que ocurre en la de Guarín, empezando por el “parqueadero para clientes” (que ha sido invadido por taxis piratas y mototaxistas) y siguiendo por las basuras en todas las vías cercanas. El espacio de esta columna solo me permite decir que no parece pertenecer al municipio esa plaza, y a la vez la empresa de aseo “Emab”, siendo como es, realmente deprimente, el espectáculo de centenares de chulos por todos lados, al menos en las tardes. Señor Alcalde, ¡siga actuando! Usted es menos culpable que sus antecesores. Invierta más en cultura ciudadana, a ver si esta urbe sale de su postración.