El tema del impuesto predial se cimenta en dos componentes básicos: el avaluó catastral y la tasa impositiva que defina el Concejo.
Este impuesto, como todos, deben mirarse además políticamente, pues a más impuestos, más dinero; a más dinero más contratos y… a más contratos… más bonito.
Estos elementos, el uno técnico y el otro politiquero, explican por qué siempre tendremos cada vez más acentuada la amarga sensación de que es mucho lo que pagamos pero muy poquito lo que recibimos como ciudadanos. En el plano práctico, la base del impuesto está basada en el avalúo catastral, es decir, el valor que según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi tiene su predio para efectos de la determinación del impuesto predial, entre otros.
En este orden de ideas, un avalúo desmesurado puede ser la primera causa de un alto impuesto a cobrar. En estos casos, los contribuyentes deben pedir concretamente a ese organismo oficial que se les revise el reajuste aplicado para este año, entre otras razones por el crecimiento desmedido del valor catastral del inmueble frente al que tenía el año anterior.
Ahora, si no se trata de eso, puede suceder entonces que al hacerse la liquidación del impuesto por parte de la Tesorería Municipal, se hayan equivocado en la operación matemática y le hayan liquidado un mayor valor del impuesto.
Recuerde que de conformidad con el Estatuto Tributario Municipal de Bucaramanga, artículo 26, el nuevo impuesto a pagar por el año 2013, “…no podrá exceder del doble del monto liquidado por el mismo concepto en el año inmediatamente anterior…”
Por lo tanto, revise bien su recibo y si no está conforme reclame y proteste, pero hagámoslo como debe ser, mediante la interposición de los reclamos ante las autoridades respectivas y las denuncias pertinentes ante los entes de control, pero lo que no se debe hacer es quedarse callado pues eso legitima y perpetúa los abusos.

