Publicado por: Eduardo Pilonieta Pinilla
J.J Benítez, a través de su casa editorial de siempre, publicó este año un interesantísimo libro: “El día de los relámpagos”, en el cual explica qué sucedió después de terminada la expedición “Caballo de Troya”, obra que en sus nueve tomos presenta una aproximación al Jesucristo histórico, mezcla de literatura y realidad que tiene su espejo en ese otro interesantísimo libro llamado Urantía, que informa a fondo sobre el tema, sin los adornos que las iglesias le han ido agregando para hacerlo más útil a sus propósitos.
Aunque el texto no guarda relación con el tema central, sí aparece como una nota marginal que vale la pena compartir:
“Perderse en el Pentágono es fácil. El “nido”, empezado a construir el 11 de septiembre de 1941, fue inaugurado en 1943. Se trata, sin duda, del edificio de oficinas más grande del mundo, dispone de 131 escaleras normales y 25 mecánicas, así como de cinco plantas visibles y otros siete niveles subterráneos, de acceso limitado. El “nido” suma 31 kilómetros de pasillos, 700 puntos de agua, 12.000 armarios metálicos, 100 cajas fuertes de alta seguridad y 477 “portátiles”, 7.000 cámaras de vigilancia (exteriores e interiores), 23.000 funcionarios y 3.000 trabajadores de apoyo, 9.000 plazas de aparcamiento, 4.200 relojes y casi cuatro millones de metros cuadrados. Los micrófonos ocultos son más de 12.000. se consumen 5.000 tazas diarias de café y se llevan a cabo del orden de 200.000 llamadas telefónicos diarias. Hay 17 patrullas en constante vigilancia exterior. Las internas son incontables.
El “nido” recibe 2.000 periódicos diarios (de todo el mundo) y dispone de una biblioteca que ronda los 500.000 volúmenes. Tienen 865 cuartos de baño (cuando se construyó había baños para blancos y negros). En los sótanos –autentico “corazón” del “nido” – se guarda parte de los restos del instrumental hallado en las naves “no humanas” que se estrellaron (?) en Roswell y Alemania. (N. del m.)”.









