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Viernes 28 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Un paz y salvo ruin

Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

Una perniciosa costumbre burocrática de larga carrera en el sector público que hizo tránsito al sector privado, es la de pedir al trabajador en el momento de retirarse o ser retirado de su cargo, que presente un paz y salvo para demostrar que no tiene pendientes con la empresa.

Que deba existir un paz y salvo nos parece razonable, pero no lo es que sea el trabajador quien deba aportarlo, máxime si el mismo debe ser expedido por la empresa que lo reclama.

Nos contaban que en un banco local, cuando se despide o se retira un trabajador, debe presentar un paz y salvo de cada una de las siguientes áreas: bienestar, biblioteca, administración del edificio, salarios, oficina principal del banco, jefe inmediato, área administrativa, consultorio médico y fondo de empleados, es decir, el ahora extrabajador debe arrastrar por todas las dependencias de la institución su vergüenza de haber sido despedido; esto por la incompetencia de los administradores, cuando ellos pueden, de manera directa, solicitar el estado de cuentas que pueda existir para con el trabajador que ha dejado de serlo.

Aceptamos que si el paz y salvo dependiera de un tercero se obligara al extrabajador a acreditar la inexistencia de pendientes, pero cuando depende de la misma institución, es una afrenta a la dignidad del trabajador el obligarlo a ir de oficina en oficina, teniendo que explicar qué paso, cómo pasó y por qué pasó ante sus compañeros de trabajo.

Esto es burocracia de la pura; si la empresa retira un trabajador, qué le cuesta pedirle a las distintas dependencias que acrediten los pendientes que existen a su nombre, situación que puede obtenerse hoy por el correo interno para que no implique una vergüenza para el afectado.

Si las empresas y sus administradores pensaran lo que hacen al respecto, tendrían más cuidado, pues puede ser altamente probable que mañana ellos sean los despedidos y que se vean obligados a exhibir y mostrar su miseria ante sus subalternos, que al ya no serlo, cobrarán con sonrisas maliciosas lo que están pensando de quienes exigían tamaña estupidez.

Autor:
Eduardo Pilonieta Pinilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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