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Actualizado 08:05 am
Viernes 18 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

La historia no puede repetirse

Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

La sabiduría popular enseña que quien no conoce la historia tenderá a repetirla y es por eso que en este proceso de paz que estamos viviendo debemos perdonar pero jamás olvidar. En las nuevas generaciones, quienes nacieron con el milenio desconocen cuál fue el camino de horror que la violencia nos obligó a vivir a los colombianos y por eso, para ellos, los ahora prohombres de la paz son simplemente personas de bien que ofrecen prosperidad. Hemos tratado de encontrar cuál es el mecanismo natural o social que permite a quienes sembraron el terror durante 50 años haber renunciado a la violencia como método de lucha y volverse ahora modelos de integración, honradez, pulcritud, moral y decencia social.

Nuestros padres insistían que recordáramos que quien ha sido nunca dejará de serlo y será a través de ese filtro cultural que debemos entender sus alucinantes mensajes de progreso, pues al cambiar los fusiles por los votos simplemente cambiarán de forma, pero el sustento moral con el que justificaron la violencia como método de lucha continuará vigente ahora que empiezan su carrera política y ello hará que mantengan sus propósitos, sus desarrollos ideológicos y su visión de futuro.

Que un bandido se vuelva político es otra cara de una realidad en la que otros políticos se han vuelto bandidos y de esa forma el sustento material se mantendrá íntegro y sin cambios significativos. Nuestra invitación es a no dejarnos impresionar ahora con esos lobos disfrazados de ovejas, que buscan obtener por cualquier medio lo que han anhelado.

Ahora bien, lo cierto es que si logran llegar al poder los colombianos empezaremos a pasarlo muy mal, pues ellos aún predican que la solución para los males sociales es el comunismo, ese que se acabó en la Unión Soviética, el mismo que azotó al pueblo cubano y actualmente lo hace con Venezuela. Este es nuestro pensamiento y reclamamos el derecho a decir lo que sentimos sin ser marcados con todos esos epítetos con los que suelen calificar a quienes piensan diferente.

Autor:
Eduardo Pilonieta Pinilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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