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Actualizado 09:48 pm
Viernes 01 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Las certificaciones laborales

Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

Los certificados laborales son aquellos documentos que expiden los empleadores dejando constancia de algunos asuntos relacionados con el vínculo laboral con sus trabajadores como son: salario devengado, los extremos de la relación, las funciones realizadas por el trabajador y el horario de trabajo, entre otros.

Pues bien, dichos escritos firmados por el empleador directamente, su representante legal o el encargado de hacerlo, se presumen reales y por lo tanto tienen pleno valor probatorio a la hora de controvertirlos.

La Corte Suprema de Justicia estableció jurisprudencialmente que dichos documentos se presumen verdaderos, a pesar de que al empleador le queda el recurso de demostrar que esta es una certificación de complacencia; solo que en la práctica, en la infinita mayoría de los casos por no decir en su totalidad, esto resulta imposible, con las consecuencias gravísimas que trae para el empleador.

Es de común ocurrencia, por ejemplo, que el trabajador solicite, para usarlos como base para acceder a un préstamo bancario, como requisito para obtener una visa o como base para adquirir por la vía del crédito algún producto, se le certifique un tiempo mayor al que realmente tiene laborado, un salario diferente al recibido o un tipo de contrato distinto al que tiene suscrito y posteriormente termina usándolo como prueba en una demanda con las consecuencias que ello acarrea. El ejemplo típico es el del empleado que pide a su empleador certifique que gana el doble de lo que realmente devenga y luego se presenta ante el juez alegando que solamente recibía la mitad de lo que le certificaron solicitando se le cancele lo no cubierto, se reajusten los pagos a la seguridad social, se re liquiden sus prestaciones sociales y se condene al empresario en salarios caídos.

Lo anterior significa que los empleadores deben abstenerse de incurrir en estas irregularidades, que entregadas de buena voluntad, no son otra cosa que falsedades ideológicas con funestas consecuencias. La invitación es que las partes en la relación laboral entiendan que no se pueden hacer este tipo de cosas y que lo mejor es decir siempre la verdad.

Autor:
Eduardo Pilonieta Pinilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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