Publicidad
Sáb Ene 20 2018
19ºC
Actualizado 06:14 pm
Viernes 15 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

El atasco del miércoles

Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

Se necesita ser muy torpe para crearle innecesariamente dificultades a los ciudadanos del común, y lo decimos por el caos vehicular que se ocasionó el miércoles pasado cuando a un genio de esos que nunca faltan se le ocurrió reparchar la autopista en plena hora pico causando un trancón de enorme magnitud.

Solo en Colombia se hacen esas obras desconociendo el perjuicio que se causa a la gente y a sabiendas de que en el Área Metropolitana hay una enorme desproporción entre el número de vehículos y las vías existentes. Además hay zonas en donde el flujo de vehículos es mucho mayor, como sucede con la autopista que de Floridablanca conduce a Bucaramanga.

Pues bien, este miércoles los usuarios de esa vía encontraron un atasco monumental que venía desde el retorno de Menzulí hasta el sitio en donde les dio por reparchar un carril en la zona más estrecha, reduciendo la vía y haciéndolo además en plena hora pico.

Lo que no somos capaces de entender, es por qué esos arreglos no los hacen por la noche, cuando el flujo vehicular disminuye considerablemente y nos atrevemos a sugerir algunas posibles hipótesis: falta de la más elemental planeación; las personas que los hacen le tienen miedo a la noche; por alguna razón técnica el pavimento en Floridablanca no se puede extender de noche; se piensa demostrarle a la gente, incomodándola, que se hacen las cosas porque al contratista le importa un higo lo que les sucede a las demás personas, para solo citar algunas.

¿Dónde estaban las autoridades que permiten esa clase de boberías? Pensamos que debían estar con las autoridades de tránsito, pues curiosamente en el trancón solo había un alférez tomando fotografías.

Así mismo, nos llama la atención que el flujo de ambulancias se incrementó, viéndose detrás de cada sirena la cola de avivatos que trataban de aprovechar la vía libre para hacer su típica colombianada.

Lamentablemente, después de la incomodidad todo queda como si nada y cada cual autorizado para hacer lo que le pega la regalada gana, pues autoridad no hay.

Autor:
Eduardo Pilonieta Pinilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (3 votos)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad