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Viernes 09 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

Toca votar

Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

Los procesos electorales colombianos se mueven fundamentalmente en base a las triquiñuelas que los políticos de profesión han diseñado para mantenerse en el poder y de contera beneficiarse de la corrupción que lo acompaña.

Una de esas prácticas mañosas es la del voto amarrado, que aparentemente se conoce como el caudal electoral, pero que no es otra cosa que los votos que se obtienen por medio de diversas artimañas, cuando no por la compra descarada de los mismos.

El politiquero sagaz, que se postula constantemente, sabe que tiene un número de votos para salir elegido o para negociar las alianzas que terminan siendo, en muchos casos, verdaderas asociaciones para delinquir.

Esa es la razón por la cual siempre se eligen los mismos, quienes una vez en su puesto el único aporte que hacen es seguir con las mismas malas costumbres, razón por la cual el progreso de este país es lento y tortuoso.

La única forma de contrarrestar esta perniciosa práctica es derrotando la abstención mediante la determinación individual y la voluntad de salir a votar, pues esto abre la puerta a otras opciones, poniendo en peligro el imperio electoral de los mismos de siempre.

Ellos tienen sus votos cautivos; su única preocupación es que sus electores concurran a las urnas; por ello los buscarán el día de las elecciones, los transportarán gratis al sitio de votación, les brindarán el almuerzo respectivo y hasta les montarán un espectáculo lúdico para mantener su caudal.

En cambio los abstencionistas, la gran mayoría de los colombianos, siempre tienen un pretexto para no votar: que les asquea la política; que las elecciones son el mismo día del cumpleaños de la abuelita; que ya tenían programado un viaje para ese día; que es perder el voto, porque el candidato que les gusta no va a salir... y podríamos citar mil excusas para no hacerlo, lo cual explicaría el alto porcentaje de abstención y por qué siempre ganan los mismos.

Si todos votáramos, por quien sea pero que votáramos, el país empezaría a cambiar; eso es lo que hemos querido todos estos años.

Resuélvase, anímese y a votar.

Autor:
Eduardo Pilonieta Pinilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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