Viernes 02 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Obremos con sensatez

Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

Pocas veces el país había estado tan polarizado políticamente como para estas elecciones.El tema sencillamente es el afianzamiento de posiciones entre derechas e izquierdas; entre los partidarios en mantener un país cohesionado y armónico y quienes predican un nuevo orden social de tendencia socialista como es el que anuncia nuestra izquierda política.

Respetamos lo que los demás piensan sobre el tema, pero reclamamos el derecho a expresar lo que sentimos frente a esta situación. Se propone llevar al país a un socialismo del siglo XXI, del mismo corte del modelo implementado en Venezuela y si miramos objetivamente la realidad social del país vecino, podemos observar cómo una democracia se tornó en una dictadura. Negar esta realidad es tapar el sol con la mano y para la muestra están las consecuencias de orden económico, social y político que vive el país vecino con una escasez total de alimentos, con la inflación más alta del mundo, sin medicamentos suficientes para atender el modelo de salud, sin fuentes de trabajo y con unos desplazamientos poblacionales que rompen todos los límites del orden humanitario. Además, las elecciones parlamentarias están siendo usadas como encuestas de opinión y a su vez como la forma de ir pulsando la realidad futura y como siempre midiendo y guardando todas las condiciones para que la casta politiquera ponga en juego toda su maquinaria electoral para hacerse reelegir y poder continuar manteniendo el desprestigio, que ahora cínicamente usan para esconder sus propias deshonestidades. Queremos insistir en que el panorama no deja de ser preocupante, pues ante una izquierda cada vez más fortalecida, se encuentra una derecha en la que los egoísmos personales y las ansias de poder individual no han permitido encontrar una solución viable para escoger un candidato único que aglutine en lugar de pulverizar los votos ciudadanos.

Así nos insulten, como es usual, consideramos que si no abrimos los ojos y obramos con sensatez, terminaremos llorando desolados por aquello que no fuimos capaces de defender como ciudadanos de bien. Es la oportunidad: pensemos en el futuro no nos dejemos engañar con falsas promesas que solo conducen a la desgracia.

Autor:
Eduardo Pilonieta Pinilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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