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Viernes 25 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Legalicemos y eduquemos

Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

Cuando las sociedades se niegan a conocer su pasado terminan cometiendo los mismos errores de sus ancestros; además, la historia está llena de fracasos cuando los pueblos intentan soluciones a partir de simples prohibiciones.


Para nadie es un secreto que la prohibición a ultranza del fenómeno de las drogas enervantes fracasó y que toda esa violencia y esa economía subterránea que han producido es su consecuencia, por lo que hoy más que nunca podemos afirmar que este modelo de control social condujo al fenómeno contrario, es decir, acrecentó su producción y consumo.


Hubo una época en la que el consumo de cigarrillos era una moda incentivada por el cine y azuzada por la publicidad, hasta que se optó por hacer campañas educativas, gracias a las cuales muchos dejamos de fumar como una decisión que procedía de nuestra natural convicción, lo que hizo que ésta fuera definitiva y si hoy nos regalan un paquete de cigarrillos y hasta la fosforera para encenderlos nos hacen un regalo inútil, pues no volveremos a fumar.


Si buena parte del dinero que se invierte en el control actual de la droga lo encaminamos a educar en torno a ella y sus consecuencias, desestimularemos el consumo y de esta manera su producción y comercialización.


La legalización permitiría un control sobre su producción y con ello una disminución sobre los efectos en la salud del usuario, una posibilidad de identificar la población consumidora y una disminución en sus precios, que desestimularía la producción clandestina.


Nosotros estamos absolutamente convencidos de que el problema es de educación y si empezamos ahora y diseñamos programas intensivos dedicados a capacitar sobre el asunto, en especial empezando por la población infantil, reduciríamos el problema a sus dimensiones naturales pues también pensamos que jamás, ni prohibiendo ni capacitando, lograremos su erradicación absoluta y total.


Nunca será demasiado tarde para entender que es a partir del refuerzo de los valores como lograremos que las gentes entiendan por qué les hace tanto daño la droga y cómo podemos combatir, nosotros mismos, lo que es hoy un flagelo fuera de todo control.

Autor:
Eduardo Pilonieta Pinilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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