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Epistolas Laicas
Jueves 09 de febrero de 2012 - 12:00 AM

Recicladores

Publicado por: Epistolas Laicas

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A cualquiera conmueve observar cómo, desde tempranas horas del día, hombres y a veces mujeres, ancianos y niños, esculcan angustiados los tanques que contienen bolsas con basura provenientes de las diferentes residencias o apartamentos de condominios, para extraer, a mano limpia, los elementos que ellos venden en lugares ya reconocidos en la ciudad, donde les pagan a precios irrisorios lo seleccionado, negociable, casi siempre por kilos.

Hasta aquí, el panorama conmovedor que cumple el slogan popular de “tu basura es mi riqueza”, hoy convertido en un programa de televisión con mucha audiencia. Sin embargo, esta labor está rayando los límites del Código Penal. Los recicladores tienen parcelada la ciudad y el que ose realizar su tarea en territorio ajeno, puede ser y ha sido apuñaleado, llegando inclusive a morir. Además, estos recicladores sacan las bolsas de la basura, reciclable o no, regando su contenido en calles y antejardines alrededor del tanque o recipiente de basura, generando núcleos de peligrosa contaminación para la zona, lugar al que concurren después perros, gallinazos y otros bichos para devorar los desperdicios y acabar de romper las bolsas que los recicladores no rasgaron. Ahora bien; si el celador del respectivo condominio, quien debe inmediatamente después recoger lo regado, les hace algún reclamo insinuándoles dejar todo como estaba, arremeten entonces contra él no solo con vocabulario soez, sino con amenazas e inclusive agresiones que ponen en peligro su vida. De otro lado, si algún propietario de residencia les reclama por su actitud, lo amenazan con estropear su vehículo y ha sucedido el caso de recibir amenazas de muerte contra su familia. Ahora, entonces, se debe atalayar al vehículo recolector de basuras para proceder rápidamente y de manera apresurada a sacar los tanques de la basura para que se bote directamente a los recolectores y cuando ocurre alguna demora justificada, celadores o propietarios reciben un airado e injusto reclamo de los recolectores o los dejan sin recogerles la basura.

Como las autoridades desadvierten lo que acontece y si lo advirtieran no les importaría, orondamente nos están regalando un nuevo mote para distinguir a la “Ciudad Bonita”: “Nueva cárcava pública mortal”.

Escritor Ito

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