Sábado 20 de Septiembre de 2014
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Epistolas Laicas
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Jueves 31 de Enero de 2013 - 12:01 AM

TLC para reducidores

Autor: Epistolas Laicas
Habíamos concebido los TLC como la puerta de salida y de entrada, no solo a la verdadera integración internacional, sino al desarrollo y crecimiento de nuestra industria y comercio. Sin embargo, apenas estrando uno de ellos, se genera como pionera la gran oportunidad para los reducidores. Se realizó la primera importación masiva de arroz, producto de primera necesidad en la canasta familiar, obtenido a un precio muy favorable y sensiblemente inferior al que tenía en el mercado mayorista de producción nacional.

Pues esa reducción de su precio en nada se reflejó en el mercado corriente para los colombianos, y si en muchos mercados el precio no se redujo, en muchos otros se incrementó, porque era arroz importado, de mejor calidad que el nacional, mentira mayúscula.

Apareció con la importación un gran cantidad de intermediarios que encarecieron el producto y las autoridades, que no han implementado un sistema eficiente para controlar estos abusos, permitieron, como siempre, que fuera el pueblo el infeliz paganini de la codicia insaciables de los reducidores de siempre, ampliamente conocidos.

Así no lograremos los verdaderos y sanos propósitos de los TLC. Somos desafortunadamente un país donde la autoridad no actúa, porque no quiere, o porque está involucrada en el negociado, o porque no es capaz. Cualquiera de estas razones nos ubica como  una población vulnerable a la voluntad del primer pícaro que aparezca haciendo de las suyas, con el silencio de la respectiva autoridad convertido en beneplácito y cómplice. Y no hablemos de la inexistencia de justicia, porque nos volvemos reiterativos, en un país donde a los honestos se les suele facilitar que recurran al mono de la pila para que sean escuchados, mientras a los delincuentes se les enaltece y protege.

Los TLC no pueden seguir siendo mantenidos sin control, específicamente cuando de artículos de primera necesidad se trata. Fueron concebidos para que finalmente se beneficiaran todos los colombianos, pero especialmente los menos favorecidos, para que a ellos les alcance sus pírricos ingresos para tener una vida digna. Y les están amarrando conejo.
ESCRITOR ITO
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