Publicado por: Epistolas Laicas
Seguramente la Administración Municipal consideró que imponer “el día sin carro” le reportaría dividendos positivos cuando las verdaderas encuestas empiezan a reportar debilidad en la autoridad municipal para mantener logros obtenidos en la recuperación del espacio púbico.
Su efecto fue totalmente adverso a su propósito. Los elementos motrices que verdaderamente contaminan con su polución, su ruido, su indisciplina, su arbitrariedad y su provocación por sus caprichos atrabiliarios, son las motocicletas, los buses y los taxis, precisamente quienes disfrutaron su agosto en el show que les patrocinaron las alcaldías local y del Área. Debemos aceptar, en gracia de discusión, que en el servicio particular existen elementos indeseables de las mismas características señaladas, pero en ínfima proporción. Los vehículos particulares son los más asediados por las autoridades de tránsito para confirmar el cumplimiento de su obligación de revisión técnico-mecánica y sobre los cuales se ejerce el mayor control de rodamiento en las condiciones que establece la Ley. No así a las motos y vehículos de servicio público a los que muchas autoridades les temen por gavilleros y porque amenazan con motín, bloqueo e infiltración incontrolada de agitadores profesionales. Las mismas autoridades, solazándose con el show, ordenan a sus esbirros elaborar las mediciones para confirmar la bondad de la comedia. Son el comercio, la industria y el mismo desarrollo citadino los verdaderos perjudicados con esta jugarreta.
Se sueña con disfrutar de un día sin motos, sin buses y sin taxis, para entonces sí registrar sensibles descensos en la polución aérea, auditiva y visual. Si es cierto que se han detectado zonas más contaminadas, es allí donde se puede restringir con mayor frecuencia el tránsito de los que más contaminan, sin excepciones ni tráfico de influencias. El trasportese ha degenerado, por deficiencias de Metrolínea, en incremento del moto-taxismo, proliferación del transporte ilegal, aumento de la inseguridad cohonestado por motociclistas y taxistas y el deplorable y creciente estado inhumano de los buses. Agreguemos el pésimo estado de las vías. ¿En qué quedamos? Mala administración municipal.










