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Jueves 01 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Desconcertante

Columnista: Epistolas Laicas

La decisión que acaba de proferir la Sala Plena del Consejo de Estado anulando la elección de la Fiscal General de la Nación por parte de la Corte Suprema de Justicia desconcierta, desorienta y coloca a la opinión pública en el laberinto del asombro, porque para los colombianos, quienes tienen asiento como magistrados en la Corte Suprema no solo deben corresponder a los abogados más ilustrados sino a los profesionales que, conscientes de la trascendencia de su misión, sus decisiones no pueden obedecer a caprichos, conveniencias o pretensiones diferentes a la servir al país desde tan alta posición con la máxima responsabilidad, pulquérrimas actitudes y ausencia total de intereses particulares. El país recuerda todo lo tejido cuando iba a ocurrir tal elección. La opinión pública conoció los antecedentes que enmarcaron las respectivas demandas sobre una pensión por invalidez y las razones expuestas por la señora Fiscal para exigirla en su forma y en su monto, condiciones y resultados que después, ella, cuando estaba ad portas de su elección como tal, consideró conveniente renunciar a los privilegios adquiridos y colocar en el terreno de la duda si lo que ayer merecía considerarse como una causal de invalidez en la mitad de sus capacidades, hoy ello había desaparecido por arte de milagros. Impopular fueron en tal momento sus relaciones matrimoniales pasadas, cortadas o suspendidas y recientemente actualizadas, pero inadvertidas y hasta marginadas por conveniencia frente a lo que se estaba aspirando con decidido empeño, fructíferamente apadrinado.

Las causales de nulidad, quienes las generaron y no las advirtieron porque las consintieron expresamente, el acto sobre las cuales incidieron y las consecuencias que se incubaron durante el ejercicio de un cargo práctica e ilegalmente asignado en modo, tiempo y lugar, deja al país en el camino de creer y reafirmar entonces muchas conjeturas que flotan en el ambiente sobre nuestro máximo tribunal de justicia, que desquician los últimos apoyos en los cuales todos los colombianos manteníamos ancladas las pocas esperanzas de legalidad, legitimidad, diligencia y solvencia moral y profesional de tan mentada institución.

“El pueblo no obedece las leyes si no le dan ejemplo de obediencia los magistrados” Licurgo.

Escritor Ito

Autor:
Epistolas Laicas
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