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Jueves 29 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Reelección del Procurador

Columnista: Epistolas Laicas

“Llega como anillo al dedo” recordar la desagradable anécdota del ilustre santandereano, profesional en el magisterio universitario, ingeniero químico con una maestría en el exterior, que fue llamado por el Presidente de la época para ocupar el Ministerio de Educación Nacional. Antes de su posesión, en Palacio se recibieron 345 mensajes (marconigramas en esa época) de Santander referentes al caso y a pesar de ellos, se mantuvo el nombramiento. Cuando el Presidente con el nuevo Ministro los revisaron, encontraron 21 de felicitación por el acierto; los demás desacreditaban al elegido. Con el Ministro elegido en el mismo gabinete como Minhacienda, oriundo de Medellín, ocurrió exactamente lo contrario. El Presidente se limitó a manifestar: “Las dos caras de la misma moneda”. Los santandereanos nos dolemos del bien ajeno, así nos beneficie. Somos resentidos por naturaleza y semejantes defectos no nos han permitido surgir en el concierto nacional, con la competencia ejemplar de los antioqueños, vallunos y costeños. Ello explica porqué cuando Santander tuvo cinco ministros en el gabinete, fue la época en que estuvimos más ignorados, marginados y peor calificados a la hora de los repartos.

Estamos en la temporada prelectoral para un nuevo período del Procurador. El doctor Alejandro Ordoñez Maldonado ha demostrado ser un caballero íntegro, un ejemplar funcionario público, un jurisconsulto con gran autoridad moral y profesional cuyo desempeño ha puesto muy en alto a Santander. Ha sido un ícono sobresaliente como referencia para la idiosincrasia y el honor nuestros. Hoy Colombia tiene el orgullo de mostrarse ante el concierto internacional, como la Nación que ha colocado en su Procuraduría General a un hombre extraordinario que le ha devuelto, por su dignidad y por su talante, el respeto y la admiración, el acatamiento y la aceptación al ejercicio de la Procuraduría en palpable beneficio general para el país. Su sinceridad, su convicción y su decidido confesionalismo católico, para algunos motivos de burla y de rechazo público y rastrero, pero para la mayoría de colombianos razón de admiración, respeto y acatamiento, es sin duda para todos demostración inequívoca de la verraquera que le imprime a sus verdaderas convicciones. Sabemos con quién contamos.

Escritor Ito

Autor:
Epistolas Laicas
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