Publicado por: Ernesto Rueda Suarez
Hemos llegado al colmo de la estupidez. Empapelar al ingenuo del señor González, el “Señor de la lluvia”, el “Señor de las nubes” es un exabrupto. El dice que es «Radiestésico», una “ciencia” que con la ayuda de Dios puede identificar y manipular los campos electromagnéticos; puede controlar la lluvias y hasta hallar guacas. El padre Camilo Bernal, uno de los intelectuales más exitosos de la clerecía colombiana, director del Sena y nombrado ahora en las cumbres del Vaticano ha dicho: “A veces, Dios nos llama a hacer cosas inexplicables”. ¿Cuál es la diferencia entre Bernal y González? Bernal es heredero de una tradición intelectual de dos mil años de experiencias y conocimientos de alta racionalidad –como la ciencia- que es la teología, y que es lo contrario de la ciencia. Si hubiera un referéndum universal, la teología y todas las creencias al uso lo ganarían. González solo tiene en su favor la tradición heredada de sus antepasados recientes, campesinos, transmitida de generación en generación, para resolver los problemas más acuciantes, que tienen que ver sobretodo con el manejo del clima. Es un choque de racionalidades, que reclama cada una la efectividad y la eficacia. Si los chamanes, zahoríes, curas y brujos aún persisten, es porque la ciencia no puede resolver todos los problemas cotidianos de la humanidad. Ese es su éxito frente a las multitudes crédulas e ignorantes, que siempre las habrá.
No tengo dudas de que la ciencia es el sistema de conocimiento más racional y verdadero que ha inventado la humanidad; y por lo mismo ha tenido desde sus comienzos clásicos griegos y modernos mortales enemigos desde los poderes establecidos, pues la ignorancia es una condición indispensable para el control y manipulación de la grey. La Iglesia Católica pone en duda a Darwin, Einstein y está contra las investigaciones biológicas más avanzadas, y creen que un Dios ancestral, bíblico, todavía controla a la humanidad y al universo entero, en contravía de la investigación científica. Las Fuerzas Militares y el Estado ofrecen honores a la ampolleta que dice tener sangre milagrosa del beato Juan Pablo II. Un cuento como para Bocaccio, digno del Decamerón. Creo que González es un hombre honrado. Otra cosa son los politiqueros y empresarios que lo contratan.









