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Martes 03 de Septiembre de 2013 - 12:01 AM

Palabras Inútiles

El problema de protestar incluye otro, que es el de ponernos al borde del abismo. La protesta campesina, que en algunos casos tuvo tintes de furia y ruido, como no lo había hecho en muchas décadas, ha servido para la confluencia de muchos intereses, que bien mirados, varios no eran más que abusos egoístas de distintos sectores que se han sentido tocados por el accionar bueno y malo del actual gobierno, con la intensión de pegar la mayor mordida en la conquista del poder presidencial y legislativo que se avecina.

La ambigüedad del Presidente y la desidia de muchos de sus colaboradores y asesores inmediatos, tienen una enorme responsabilidad en las torpezas y errores cometidos. Si un gobierno de verdad es «bueno» tiene todo el derecho de rectificar a fondo, y comenzar a resolver los problemas que tienen solución inmediata, y a trabajar con seriedad y credibilidad en las reformas de medio y largo plazo. Pero al presidente Santos se le acabó el tiempo de este gobierno, lo que de por sí no es una excusa para la reelección. Cualquiera que sea el gobierno que llegue, no puede desentenderse ni un minuto de la problemática compleja que está servida y crispada encima de la mesa.

Un problemilla que tiene la protesta –por legal y legítima que sea- es que tiene límites, como todo poder. Traspasado esos límites, podemos alcanzar un punto de no regreso, sin saber tampoco a dónde vamos a llegar. Pueden ser soluciones peores que los problemas que les dieron origen. Es bueno recordar un dramático aforismo de Franz Kafka: «Uno de los medios de seducción más efectivos que tiene el mal es invitar a la lucha.» Los problemas son gravísimos y la salida no puede ser satanizarlos sino resolverlos, a pesar de todos los oportunistas que siempre medran alrededor. Bien lo dijo el columnista de «El Espectador» Nicolás Rodríguez, no puede ser que protestemos mal y nos gobiernen peor.

Post scriptum. El presidente Correa abrirá la amazonia a la explotación petrolera y acabará la prensa de papel para ahorrarse unos árboles.

Autor:
Ernesto Rueda Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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