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Martes 25 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Palabras inútiles

Columnista: Ernesto Rueda Suarez

José Obdulio funge de novísimo filólogo y lingüista del CD. Sus investigaciones desembocan en que las palabras no quieren decir lo que dicen y nombran con todas sus letras, sino otra cosa. Por ejemplo, en el caso de ‘violación’, y entonces, el exmesías no tiene que retractarse por las injurias e infamias contra Daniel Samper, y por extensión a toda la prensa; el humor y la sátira, que son sagrados en democracia. Copiando a Donald, su enemigo es la prensa. Para sacar la pata mete ambas, pues quiso ‘decir’ que Danielito es violador de derechos fundamentales. El castellano goza de buena salud y desarrollo constante, según los filólogos serios y no chovinistas. George Orwell – además de novelista fue un gran filólogo de la lengua inglesa- dijo en un ensayo de 1945, antes de publicar «1984», que la lengua se vuelve «fea e inexacta porque nuestros pensamientos rayan en la estupidez, pero el desaliño de nuestro lenguaje nos facilita caer en pensamientos estúpidos.» Orwell acuñó entonces un concepto clave del lenguaje que pretende engañar, ocultar o distorsionar lo que llamamos ‘realidad’, un concepto esencial en el discurso populista y totalitario, el concepto «neolengua». Consiste en vaciar palabras de su significado original, inventar nuevas, siglas, acópoques y eufemismos. No es casual que el Tercer Reich y el estalinismo pusieran mucha atención a sus filólogos oficiales, oficialistas y oficiosos; necesarios para reescribir la historia y fijar los objetivos totalitarios.

Cómo no recordar al clásico por excelencia del desarrollo del lenguaje totalitario, Víctor Klemperer, en su famoso ensayo –reimpreso hace pocos años- «LTI; la lengua del Tercer Reich», dada su enorme vigencia en los tiempos que corren, en donde ninguna sociedad puede permanecer ajena a los peligros de la manipulación de la lengua. El lenguaje «saca a la luz aquello que una persona quiere ocultar de forma deliberada ante otros o ante sí mismo –dice Klemperer- y aquello que lleva dentro inconscientemente.» Violador de niños o de derechos fundamentales, quiere decir eso y solo eso, para que los jueces y nosotros lo sepamos.

Autor:
Ernesto Rueda Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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