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Martes 29 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Palabras inútiles

Columnista: Ernesto Rueda Suarez

Larga lucha ha existido en los Estados Unidos desde el establecimiento del sistema de esclavitud, abolido con una guerra civil cruenta –laboratorio de las crueldades, tácticas y estrategias que preanunciaron la I Guerra mundial- ; que no ha podido aun hoy día extinguir el racismo y la xenofobia, no solo contra los descendientes afro, sino de toda clase que incluye a latinos, musulmanes, diversificación sexual e ideológica. Pareciera una guerra que no ha terminado y Trump se dispone a desempolvarla para imponer un modelo de populismo de consecuencias mundiales aterradoras. ¿Qué propone un presidente que no es tajante y radical en condenar sin ambigüedades las ideologías y grupos de odio? ¿Llevar al país por el camino del neofascismo, violando la Constitución y la Declaración de Independencia, modelos universales de democracia?

El supremacismo amenaza con desatar violencias inusitadas. Quitar o no una estatua del general Lee, perdedor de la Guerra Civil, es una excusa baladí. Abre un debate casi bizantino sobre qué hacer con los monumentos públicos relacionados con la guerra, el heroísmo, el patriotismo. Ante todo deben ser monumentos de la memoria histórica que marcan un interés por lo que se recuerda o se quiere conmemorar u olvidar. El monumental Valle de los Caídos -una conmemoración de los vencedores de la Guerra Civil española- es casi inexpugnable. Las interpretaciones históricas nunca acabarán y el papel de la historia escrita estriba en nunca olvidar porqué ocurrió y no debe repetirse jamás. Blas de Lezo está en Cartagena, Bolívar en Madrid y París, Lenin aún en Moscú, pero no Stalin; y ni hablar de Hitler en ninguna parte.

¿Cuánto sabemos de la Guerra Civil norteamericana? No se puede borrar a Lee, no podemos quemar los libros de historia, películas, novelas y obras de arte que “conmemoran” vencedores y vencidos de esa gesta, como por ejemplo la extraordinaria novela del norteamericano E. L. Doctorow, «La gran marcha», que nos recuerda que puede haber nuevas esclavitudes en el futuro y que las guerras pueden reducirse a lograr la paz con palabras.

Autor:
Ernesto Rueda Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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