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Martes 05 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Palabras inútiles

Columnista: Ernesto Rueda Suarez

Optimismo e incertidumbre produce que las Farc sigan siendo Farc, sin lucha armada. Dicen que por nostalgia. Total falta de imaginación política, que dificulta la transformación de la memoria, no para olvidar, puesto que no habrá olvido, sino para demarcar un nunca más y acceder al espíritu de nuestro tiempo, el famoso «Zeitgeist» cambiante del pensamiento alemán; ponerse al día con el proceso de la civilización, cuyos mecanismos han sido explicados por el sociólogo e historiador Norbert Elias.

Sin embargo, la nueva vieja sigla y los discursos inaugurales contienen mucha ambigüedad. No quieren mirar al pasado y Timochenko expone que no renunciarán a nada del marxismo leninismo, excepto al uso de las armas. ¿Será un cisma encubierto? ¿Tendremos un nuevo Lutero en las Farc, que no tenga nada que ver con el fracasado socialismo bolivariano del siglo XXI que se inventó Chávez? Hay un dato alentador: seguir con el acrónimo Farc no fue una decisión unánime, al estilo de la dictatorial constituyente de Maduro. Por lo menos un tercio quiso cambiar de nombre. Algo es algo. También hay otro dato que ha pasado desapercibido hasta ahora. Timochenko dijo que la plataforma inspiradora que orientará el accionar político de la Farc estará en un documento llamado «Tesis de Abril», el mismo nombre que utilizó Lenin a su arribo definitivo a San Petersburgo, hace 100 años, y que ahora nadie quiere recordar ni celebrar en la Rusia actual. Tenemos mucho por conocer y estudiar de este nuevo partido antisistema que quiere jugar con las reglas democráticas, reglas que también pueden llevar a la dictadura.

Ojalá el mal ejemplo no cunda y a los nuevos candidatos de la Farc no los escojan por firmas, ahora que los partidos comprometidos con el desastre moral y político esconden a sus candidatos tras un aval de firmas, pretendiendo evadir la ética de la responsabilidad pública. Vienen a decir que es una vuelta de tuerca legal; tal vez, pero de una inmoralidad inconmensurable. ¿A alguien le importa si estamos en pleno «Zeitgeist» de un mundo líquido?

Autor:
Ernesto Rueda Suarez
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