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Martes 26 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Palabras inútiles

Columnista: Ernesto Rueda Suarez

Nada más globalizado que el uso de la llamada postverdad –es decir, la mentira- través de las redes sociales, que causa un enorme movimiento de masas, capaz de ganar elecciones, plebiscitos y referéndums.

No se puede negar el aire de familia entre el Brexit, Trump, el si/no colombiano, el avance de Le Pen, la ultraderecha alemana y claro, ahora el secesionismo catalán. Y en casi todos los casos existe la sospecha de lo que se ha dado en llamar la maquinaria de injerencias rusa.

En reciente artículo –El País, Madrid- David Alandete lo dice con contundencia: “La maquinaria de injerencia rusa en Internet trabaja a pleno rendimiento para elevar la crisis de Cataluña al nivel de otros conflictos con los que busca dividir la Unión Europea”. Y ello es solo posible con la creación de una formidable red de perfiles falsos –los “ bots”- que reproducen por cientos de miles las noticias falsas. En muchos de ellos se compara a Barcelona con una nueva plaza Tiananmén, con Crimea, Ucrania, Siria y hasta con una “Primavera barcelonesa”, todo lo cual incluye una buena dosis de miedo, un problema de libertades y derechos.

La idea del secesionismo es de vieja data (1714) y ha ido girando hasta convertirse en el separatismo actual, que encierra más de una agenda oculta, pero a la vez visible, de un nacionalismo populista de imprevisibles y graves consecuencias –como siempre ocurre en estos casos- para Cataluña, España y la Unión Europea. El daño está causado, el memorialismo secesionista hace su trabajo y la sociedad catalana se halla fracturada de modo irremediable, a menos que se encuentre una solución política que satisfaga a los dos polos, lo que no se avizora de momento. Analistas de muchas nacionalidades han llamado la atención de los enormes daños para España y Cataluña de triunfar una República Catalana, montada en un rosario de mitos y mentiras, que llevaría a un verdadero estropicio, a un aventurerismo de gravísimas consecuencias. Pero Barcelona ha estado en mil batallas y ha salido airosa siempre.

Autor:
Ernesto Rueda Suarez
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