Martes 11 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Palabras inútiles

Columnista: Ernesto Rueda Suarez

El ataque frontal contra el aumento del consumo y adicción de drogas pretende ser resuelto por el lado más delgado e irresponsable; ha puesto otra vez en la escena pública nacional e internacional el total fracaso de la llamada “guerra contra las drogas”. Todo el mundo lo sabe, pero la hipocresía y la doble moral saltan de nuevo, arropadas con las mismas falacias, entre otras, que toca proteger a los niños y los jóvenes. ¿Quién no quiere protegerlos? Otra cosa es esgrimir acciones policiales –mejor policiacas- para lo que debería ser una política de alcance global, que suprima la criminalización aterradora que ha producido la prohibición. Las drogas llegaron para quedarse, tanto las de origen natural como las sintéticas. La marihuana y la coca están ligadas a lo que el historiador Fernand Braudel llama “cultivos de civilización”, como la vid, el azúcar, el té, el café o el tabaco.

Las adicciones hay que tratarlas como lo que son; enfermedades que pueden llevar a la muerte y a la destrucción de la relación social; con políticas públicas de educación y prevención, ojalá lejos de la moralina y de ideologías regresivas, que tienen como trasfondo la represión de la población, la discriminación y la estigmatización, cuando no la negación de derechos a las minorías. La propuesta de borrador sobre la dosis mínima que impulsa el gobierno contiene enormes prejuicios, es impracticable e inconstitucional, y esconde pasos de animal grande hacia un Estado policiaco, en donde los padres denuncian a los hijos o estos a sus padres, y después a los amigos, parientes o al vecino. Así empezó el terror de Stalin, guardadas las proporciones. ¡Y encima el Ministerio de la Familia, de clara inspiración orwelliana! Esta vez los embates de la ideología de la “Infantocracia” vienen con mucha fuerza, promesas de la campaña presidencial, tal vez inspiradas en la “infalibilidad” del “presidente eterno”. El país tiene que digerirlo a fondo, de frente al mundo civilizado, como Canadá, Uruguay, tal vez México, y muchos estados de Estados Unidos.

Autor:
Ernesto Rueda Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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