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Martes 13 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Palabras Inútiles

Columnista: Ernesto Rueda Suarez

Huyen la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado, porque la reforma a la justicia que cursa en el Senado se torna cada vez más en adefesio que pervierte la separación y equilibrio de poderes, y significa además, un retroceso jurídico enorme y dañino. Abriría camino directo hacia la Corte Penal Internacional, sobre todo en el terreno de la justicia penal militar. Alegan los militares que en la actualidad se sienten inseguros y amenazan siempre con la baja moral para continuar el combate a la insurgencia y otras formas de desafío a la majestad de la República y el monopolio legítimo de la fuerza.


Las cortes en retirada, tal vez, no pueden legitimar con su presencia semejante despropósito. Pero ausentarse es allanar demasiado el camino. ¿Qué tal que la Constitucional hiciera lo mismo? Creo que el Estado de Derecho moriría por inanición. Un proyecto como el propuesto para la reforma de la educación superior fue rechazado de plano por la comunidad universitaria, con la vanguardia del estudiantado, y tuvo que ser retirado, para en el futuro inmediato discutir otro más decente que de verdad pueda sacar adelante una institución universitaria de calidad y de amplia cobertura –y ojalá gratuita-.


Es curioso que un proyecto tan criticado como el de la reforma a la justicia, apenas moviliza a algunos columnistas de opinión. La sociedad parece indolente e impotente para exigir un proyecto de reforma a la altura de los enormes problemas de la justicia en Colombia, tan grandes o peores que los de la educación en todos sus niveles. ¿Qué nos pasa?


También huye un profesor universitario de una facultad de comunicación, porque sus alumnos avanzados no pudieron hacer un aceptable escrito de cien palabras en seis meses. No lo resistió; tal vez sintió lo mismo que los magistrados de las altas cortes. O por lo menos una incontenible frustración. Entiendo la angustia del profesor, porque yo también soy profesor. Creo que forma parte de la gran crisis de la formación formal del pueblo colombiano. Pero los profesores no podemos salir corriendo.


Recuerdo un aforismo feroz de Karl Kraus en la declinante Viena imperial: "Los alumnos comen lo que los maestros digieren". La fuga del profesor y el escape de los magistrados muestra hasta qué punto crítico hemos llegado: una justicia injusta y una educación excluyente, discriminatoria y en general deficiente. ¿Quién tiene la culpa, el fenómeno de la Niña?

Autor:
Ernesto Rueda Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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