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Martes 27 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Palabras Inútiles

Columnista: Ernesto Rueda Suarez

Tal vez por una incontenible diletancia, a la mayoría de los columnistas nos da por recomendar "lecturas de fin de año", por lo general libros recién editados. ¿Qué se supone que los desocupados lectores debemos hacer –como manda cierto diario nacional- el resto del año? Los lectores, buenos o malos, lo somos de diciembre a diciembre. Además ¿qué es ser buen lector? Por mi parte les digo que el fin del año de gracia de 2011 me cogió leyendo, pues llevo varios meses en ello, la monumental novela clásica del siglo XVIII Sueño en el Pabellón Rojo, de Cao Xuequin, editada hace poco en castellano, en dos volúmenes y más de 2200 páginas; lo mejor en tres mil años de literatura china, dijo Borges. Un verdadero canon literario, comparable a la obra de Marcel Proust. Como entremeses toca ir metiendo otras lecturas, como por ejemplo Por una causa justa, de Vasili Grossman, también publicada en 2011, y que constituye enorme preludio de Vida y destino; novelas obligadas no solo por el genio literario y el fresco histórico trazado por Grossman, sino para entender las profundidades de la II Guerra Mundial, de la URSS y de los totalitarismos. Grosmann es considerado por la crítica como heredero de la gran literatura rusa, de Tolstoi, Chejov, Dostoyevski.


Como estas lecturas son todas palabras mayores, hay que poner otros entremeses; por ejemplo, Cómo cambiar el mundo, de Eric Hobsbawm, un balance crítico del Max, Engels y Gramsci y su vigencia hoy, sobre todo a partir de las crisis recientes del capitalismo. También leer Los perros y los lobos y Nieve en otoño, de Irene Némirovsky, la genio ruso judía matada por los nazis y ya perseguida por los bolcheviques en 1917. Y mientras Umberto Eco viene con otra novela nueva, leer Confesiones de un joven novelista, una delicia. Ediciones Singulares (España) presenta unas auténticas joyas sobre escritores y la música; ya tenemos a Thomas Mann, Tolstoi, Shakespeare, Dostoyevski, Dante, Proust. Cada librito con una purísima selección de obras musicales citadas, en CD. Mientras todo esto sucede es probable que en la próxima temporada navideña, el desocupado lector esté atiborrado de nuevas o viejas ediciones. Por supuesto cada quien puede hacer las recomendaciones y lecturas que le dé la real gana, según sus intereses, motivaciones, necesidades o gozos, pues los libros por leer son nuestra verdadera esperanza de vida. ¡Feliz Año!


Esta columna reaparecerá el martes 10 de enero de 2012.

Autor:
Ernesto Rueda Suarez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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