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Viernes 18 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Metrolínea: ¿un cáncer?

Columnista: Felix Jaimes Lasprilla

Metrolínea se le vendió a Bucaramanga, desde la alcaldía de Iván Moreno en el año 2002, y durante las administraciones de Honorio Galvis y de Fernando Vargas, como la solución a la movilidad metropolitana. Se hablaba de los beneficios técnico-económicos como la reducción de tiempos de viaje; beneficios físico-espaciales, como la habilitación de corredores viales y adecuación del espacio público, y de beneficios socio-ambientales, por la reducción de emisiones contaminantes. En fin, se nos convenció de que Metrolínea mejoraría sustancialmente la calidad de vida de los habitantes del área metropolitana. La propaganda cantada –el jingle- con un ritmo pegajosito decía: "Metrolínea nos mueve, definitivamente nos mueve…ciudad ágil y eficiente". Y les creímos.


¿Y hoy qué es Metrolínea? Una grave enfermedad con los siguientes síntomas: 1) el principal, la progresiva baja demanda. De 180 mil usuarios estimados a hoy, sólo lo utilizan 50 mil; 2) los conflictos jurídicos. Metrolínea S.A. (empresa cuyo socio mayoritario es el municipio de Bucaramanga) actualmente afronta demandas por $190 mil millones. Ya la constructora Xie S.A. le ganó una por $8 mil millones; 3) Iliquidez. Cada día Metrolínea S.A. se cuelga más para responder por sus compromisos; 4) Cierres financieros. A los concesionarios, por culpa de estudios de proyecciones que no resultaron ciertas, no les cierran financieramente las multimillonarias inversiones que realizaron, y 5) la calidad. Los indicadores (frecuencia y número de pasajeros/bus, especialmente) son cada día peores.


Pero los síntomas no son más que la manifestación de unas causas, y si se quiere atacar la enfermedad, son las causas las que se deben estudiar y abordar. Entre las más importantes aparecen, 1) la principal: falta de liderazgo, gestión y conocimiento de la Alcaldía de Bucaramanga, frente al más trascendental proyecto de los últimos años; 2) obras inconclusas: falta terminar, entre otros, los portales del Norte, Florida, Piedecuesta y Girón; 3) competencia desleal: la piratería, el mototaxismo y el transporte colectivo, que ha debido salir y no ha salido; 4) la debilidad institucional de Metrolínea S.A: con una infraestructura organizacional débil y pobre, sin ni siquiera contar con recursos para hacer interventoría al Sistema de Recaudo, corre riesgos por más buena voluntad de su Director y 5) un perverso sistema de pago por kilómetro recorrido, haya o no pasajeros, a los operadores del sistema.


Por la dimensión de sus estructurales problemas, Metrolínea hoy es un cáncer que exige decisiones urgentes, audaces y creativas. De no hacerlo, se llevará a Bucaramanga y a los demás municipios socios a una inexorable quiebra.

Autor:
Felix Jaimes Lasprilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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